Hacía un rato ya que había terminado de vestirme y maquillarme, el espejo me devolvía la imagen de una putita y eso me hacía feliz. Mientras pensaba en eso, el timbre sonó, anunciando la llegada de Marcelo. Lo recibí con un besito en la boca, él me tomó por la cintura y me besó con un beso muy profundo. -Así montada, serás mi puta.- Me susurró al oído.
Hacía dos días lo había conocido en la calle y al contarle que me gustaba vestirme de mujer, me pidió que de esa manera lo recibiera, (tengo una amiga travesti, que me deja recibir
tipos en la casa, a cambio, atiendo a algunos de sus clientes), y ya nos estábamos
besando y manoseándonos, levantando los dos la temperatura ambiente. Mi
vientre sentía el bulto de su choto duro, pareciendo explotar detrás
del pantalón, lo recorrí suavemente con la palma de mi mano y lo
tomé de su mano y lo llevé al dormitorio. Fue quedando la ropa
de Marcelo en el piso, su pija pedía a gritos que me la comiera, eso hice,
mi boca, tragó ávidamente su verga endurecida. Su glande, llenaba
mi boca y mi lengua lo recorría. Sus manos pellizcaban mis pezones endurecidos
y así nos fuimos dejando caer en la cama. Cuando sentí que su pijota
estaba por explotar, dejé que sus movimientos, como si me estuviera cojiendo
por la boca, se acentacen, sentía hasta el relieve de las venas de su
choto, rozar mi lengua, y sentí su brutal descarga de semen bien espeso
llenar mi boca, tragué mientras degustaba el manjar, pero por la comisura
de mis labios pintados, cayeron unos hilos de leche que Marcelo, habilmente con
la punta de su choto, aún palpitante, juntó metiéndome el
nectar en mi boca, como para que no dejara leche sin tomar. Terminé de
limpiar su pene y seguí pasando habilmente mi lengua por su glande, hasta
ponerla dura nuevamente, sus fornidas manos me pusieron, en posición de
perrito y mientras abría mis nalgas su lengua comenzó a chupar
mi orificio, su saliva y sus dedos, hacían que estuviera por explotar,
salió de su posición y parado detrás de mi, aferró mis
caderas fuertemente y su dura pija quedó apoyada en mi culo, lentamente
pero con firmeza, sus 22 cm fueron penetrándome, hasta quedar, totalmente
sometida al falo dominante, su meta y saca, comenzó, haciéndome
retorcer con una mezcla de dolor y placer indescriptibles. Sus embates eran feroces,
sentía como toda su verga, entraba y salía con cada vez más
velocidad. En un momento, la sacó totalmente y me dió vuelta, quedando
yo, boca arriba, tomó mis tobillos dejando mis piernas abiertas y mi culito
abierto, su poronga, penetró con una facilidad asombrosa y lo abracé con
mis piernas por su cintura, su boca comía la mía y su pija no dejaba
de martillarme, sentía sus pesados huevos, golpear mis nalgas, sus manos
no dejaban parte de mi cuerpo sin acariciar, mis pezones eran sometidos a constantes
pellizcones y su poronga entraba y salía de mi culo rapidamente, durante
largos minutos, me cojió en esa forma hasta que en medio de gemidos, sentí el
calor de su leche inundar mis entrañas, sacó su pija de mi culo
y me ofrendó los últimos disparos de leche en mi boca. Quedamos
los dos extenuados. Me abracé a Marcelo, y mientras pellizcaba delecadamente
mis pezones, me decía:--que putita hermosa, sos toda mía, --y otras
cosas por el estilo. Mientras, mi mano subía y bajaba por el tronco de
su poronga, que volvía a tomar vigor, me agaché sobre él
y comencé a chupársela nuevamente. ël seguía tirado
boca arriba, y cuando la sentí bien dura, monte sobre su cuerpo y me fui
sentando sobre su choto, que lenta, pero firmemente, fue entrando nuevamente
en mi orto dilatado y todavía con leche de su anterior acabada. Me tomó por
la cintura y comenzó a subirme y bajarme a lo largo de su pija, hasta
que empecé a marcar el ritmo yo y sus manos acariciaban mis tetas, dándome
pequeños pellizcones en mis pezones. Durante aproximadamente 15 minutos
me dió de esa manera, luego salí de mi montura y me puse en cuatro,
ofreciéndole mi culo en pompa, me arrastró hasta el borde de la
cama y él parado y yo como una perrita, me abrió las nalgas y me
penetró violentamente, sin soltar mis caderas, atrayéndome y alejándome,
me cojió por un largo tiempo, haciéndome acabar a mi, dos veces.
No daba más, pero el tipo este seguía con su pistoneo infernal,
sentía todo el grosor de su dura y caliente pija, entrar y salir de mi
culo, totalmente abierto, como si fuera una concha. Hasta escuchar, que entre
gemidos, acelera más aún sus movimientos llenando mi culo, nuevamente
de semen caliente y espeso. Cuando salió de mi culo y con él, el
semen comenzó a chorrear por mis piernas.Quedé extenuada, pero
totalmente satisfecha. Cuando se fue, mi amiga, me avisa, que estaba por recibir
a dos tipos y que tenía que ayudarla, bueno, esa se las cuento otro día.