
Había quedado de seguir contándoles algunas de mis experiencias como hombre y cura a la vez...No es fácil sobre todo cuando comenzó a despertar en mi la curiosidad, por un lado, y las ganas de tener una chica conmigo, por otro...El problema que vivo es que me puse medio pedofílico, me gustan las niñas pequeñas; como dice el dicho: "buey viejo pasto tierno". Lo único que les digo que no todos los curas son iguales, la mayoría son santos varones, y eso es verdad...
En primer lugar me voy a presentar,me llamo Eva y aunque ahora tengo 30 años esto me ocurrio recien cumplidos los 17.Y ustedes juzgaran,pero para mi fue un abuso sexual en toda regla.
Tenia yo por aquel entonces 17 años y no es por lucirme pero ya era una jovencita guapisima con mis ojos verdes y mi pelo largo negro que solia llevar recogido en una coleta,ademas estaba bastante morena por que habia pasado todo el verano en la playa y el yate,ya que mis padres eran gente de mucho dinero y yo era bastante pijita.Ademas mis tetas estaban bastante desarrolladas para esa edad,pues creo recordar que ya usaba una 85 y tenia los pezones hacia arriba, ayudaba tambien a mi belleza mi culito respingon,que hacia que los hombres por la calle me miraran,y a mi me encantaba provocarles,sobre todo a los de mas de 40 años.
No es que le gustase muchísimo hacer el amor a Albert, pero lo que realmente le gustaban eran los juegos de dominación-sumisión .Albert de 30 años, chico moreno, musculoso de 75 m; voz profunda y de cara gentil estaba cenando en un Restaurante con su amante y sumisa Mª Carmen Una rubia con el pelo rizado de 25 años, alta y un cuerpo que algunas modelos envidiarían
En más de una ocasión la había obligado a que ejerciera AMA y que lo vejase, sodomizase o torturase genitalmente hasta lo que ella quisiera. Con los límites de no lesionar ningún órgano.
Me sentía humillada. Sin duda había hecho el ridículo más espantoso de toda mi vida. Y lo peor de todo es que ella era mi mejor amiga desde que teníamos ocho años. ¿Cómo podría volver a mirarla a la cara?
Habían pasado semanas y no podía quitarme de la cabeza lo que había pasado. Ella me seguía llamando y quedábamos casi todos los días, pero no soportaba ver como me sonreía simulando que nada había pasado. Incluso a veces, cuando yo me daba la vuelta, me parecía ver en su boca, que la sonrisa indulgente se volvía una mueca de desprecio e ironía.
Conocí a Maria a través de Internet, habiendo compartido luego dos salidas con amigos y su novio. En la 3ª oportunidad nos vimos, fue un DIA a las 21 Hs. ; la acompañaría a una sesión de terapia grupal y la esperaría en un bar... quería hablar con migo sobre unos problemas con su novio. A esa hora hacia bastante calor y se largó una tormenta impresionante. Maria llevaba un body de lycra y una falda de algodón liviano o seda sintética.
Sábado noche, habíamos quedado un grupo de chic@s en celebrar un botellón en la playa, lugar habitual de celebración de este tipo de eventos sin problemas con la local.
Sobre las once de la noche nos encontramos en el lugar, cuatro chicas y cinco chicos, entre ellos estaba el; alto, rubio, musculoso y según la primera impresión bastante simpático. Cuando me lo presentaron, como Alex, los dos besos me supieron a gloria y una corriente sacudió todo mi cuerpo e hizo que alguna gotita manchara mis braguitas.
Mi nombre es Ana y tengo 27 años. Os relataré la historia que me ocurrió cuando tenía 15 años en un colegio femenino, fue mi primera experiencia realmente excitante.
Anualmente pasábamos todas las chicas la revisión médica en la cual un doctor moreno con bigote y más o menos atractivo de unos 40 y tantos años nos tomaba la tensión, nos pesaba, nos medía y nos miraba los ojos y los oidos; todo ello en una sala de clase en donde sólo teníamos que levantarnos un poco las mangas del jersey del uniforme.