
Si había algo que de verdad siempre me había gustado, era cogerme a las mujeres por el culo, eso me excitaba bastante y más cuando el culo era virgen. Lo anterior lo menciono porque el relato en cuestión trata sobre como tuve sexo anal con una de mis tías.
Tenia como 12 años cuando esto sucedió, Mi madre era cocinera y su patrona la había invitado a su rancho para preparar la comida de la boda de su hija (mi madre tenia el mejor sason de la región). Es un lugar muy agradable en medio de la sierra, de echo ya habíamos ido varias veces y mi madre había hecho amistades con la gente de por ahí. Llegamos a mediados de Mayo, el clima estaba hermoso, mucho sol y una gran vegetación, flores por todos lados, pájaros cantando e infinidad de mariposas volando, un marco perfecto para una boda espléndida.
Habia quedado con mi amigo Luis para pasar el fin de semana en su casa, yo me llamo Jose y los dos tenemos 18 años, somos amigos desde el colegio y son muchos los fines de semana que nos quedamos en casa de uno u otro para pasarlo viendo peliculas, escuchando musica y hablando de nuestras cosas.
Me pasó cuando tenía dieciocho años. No era muy ganador, porque me sentía todavía muy acomplejado por las secuelas de un acné que me había dejado la jeta como la luna, llena de cráteres.
Pero empecé a trabajar en el reparto de soda de mi tío, y las cosas cambiaron. Mi tío sí era un ganador. En su casa había grandes peleas por eso, porque mi tía no siempre se tragaba las razones que él daba para sus retrasos.
Todo comenzó cuando había cumplido los 17, un lunes por la tarde, ni siquiera me acuerdo que día era, había llegado de clases y quería salir. Me acuerdo que debía participar en una convivencia de mi curso en el colegio, era una especie de reunión entre padres e hijos. La cosa estaba buena, había bastante que comer y poco que tomar, solo bebidas y una que otra cerveza que se había escondido por ahí. Pedro, mi mejor amigo, se acercó y dijo que quería presentarme a su madre, a lo cual accedí, pensando en que me presentaría a una vieja desabrida y feucha. Mamá, le dijo, él es Carlos. Grande fue mi sorpresa, era una mujer muy linda, con pechos grandes, bonita sonrisa: Hola, me dijo. De ahí en adelante nos quedamos conversando un buen rato, parecía una mujer muy entretenida, hablamos de esto y lo otro, de repente le miraba sus pechos y me imaginaba con ella.
Era una tarde poco calurosa, de esas que apetece pasear, mi trabajo me obliga a buscar nuevos proveedores, hacia las 5 de la tarde salí de una visita que me había ido muy bien y estaba especialmente contento. Al pasar por una galerías comerciales en busca del coche vi una tienda con ropa muy bonita y me quede observando los diferentes modelos que estaban expuestos en el escaparate, Mire hacia el interior y vi a una mujer de unos 45 años imponente. La estuve mirando un rato iba con una falda ceñida, corta por encima de las rodillas y una raja en la pierna derecha por la cual se vislumbraba unas piernas perfectas. Me decidí a entrar para ver su belleza de más cerca.
Me llamo Alex Mañara y nací en Porlamar, en la bella Isla Margarita en una familia de origen español, hace ya muchos años, en mejores tiempos que los actuales. Mis padres, sin haberse hecho ricos, si que puedo afirmar que habían prosperado desde su llegada al país.
Hola a todos. Es el primer relato que escribo y seguro que será el último, no soy de esas personas que tienen idilios contínuos ni nada por el estilo.
Posiblemente podría ser mejor en todos los aspectos esta historia, pero al menos es real, da lo mismo que alguien no se lo crea, aquí no hay nada fantástico, sólo real.
Como una sana noche de diversión se convirtió en una inolvidable noche de sexo en la escuela...
Bueno, lo que les voy a contar me sucedió hace aproximadamente dos meses en un local bailable.