
En una tarde fui a casa de Karen, ella me había llamado para decirme que fuera a su casa, ella es una compañera de estudios, es morena, mide 1.45, sus tetas están bien, pero su culo es espectacular.
Ya tenia tiempo que me quería reventar ese culo, pero ella no aceptaba, le daba miedo. Esa tarde, me hablo para que fuera a su casa, que era urgente, yo fui de inmediato y al llegar me calenté mucho, ella vestía una falda diminuta y pegadísima, que hacia notar sus gigantescas y bien formadas nalgas. Me invito a pasar y ya estando adentro, me sorprendí mas, ella en instantes se despojo de su minifalda y de su pequeño top, dejando al aire sus hermosas tetas y su gigante culo. Me dijo que estaba caliente, que no aguantaba, su dulce y excitada voz me calento, y yo no perdí tiempo en hablar, me baje el pantalón y saque mi verga calentísima, rápidamente se acostó en el sillón boca abajo, dejando a la vista sus nalgas, debido a que siempre me la cogía en esa posición, pero ella no sabia que yo tenia otros planes. Le frote las nalgas y puse la punta de mi miembro en su apetitoso culo, a lo que ella respondio:
-ya sabes que por ahí no-dijo con una voz algo enojada pero excitada
yo estaba muy caliente como para dejar la oportunidad, le metí toda mi verga de 23 cm, ella lanzo un grito que me calentó aun mas. Ella se quería despegar, pero la tome fuerte de las caderas y se la sumi toda, mis embestidas eran tan brutales que le salieron unas gotas de sangre, ella lloraba de dolor y yo le dije:
-acostúmbrate puta, porque vienen muchas cogidas así-
yo seguía embistiendo con la misma fuerza, y ya no aguante mas, fueron 7 ráfagas de leche ardiente que salía a chorros de su culo ensangrentado. Desde esa vez, me la cojo cada que quiero, y se ha convertido en mi puta particular.