
Amigo, desde que Juan penetro mi carne y mis sentidos todo ha cambiado. Desde el comportamiento con mi esposa hasta mi vida cotidiana, mi forma de vestir, mis pensamientos, mi comportamiento en general, hasta mi forma de expresarme y de hablar. Ahora después de eso, vivo para el sexo, llevo el fuego constante en mi piel. Todo lo que veo, lo que toco, lo que llevo a mi mente, se centra como una fijación sistemática en mi cuerpo. En seguida me prendo, un ardor me invade inclusive ahora que te estoy escribiendo algo que ya pasó, pero me parece revivirlo y sentirlo como si hubiera sido hoy.
He aceptado cosas que en el pasado me perecían una aberración, aunque nunca las había descartado en mis fantasías. Me he amoldado a los caprichos de mi amante, me derrito cada vez que él me propone algo indecoroso y prohibido, como el hacerme suyo en sitios donde nos puedan ver. Como me pasó en el bar de la playa, donde me hizo mamarle la verga casi frente a una pareja. De no ponerse ropa interior para que se le note y le cuelgue el pene por la entrepierna y yo me vuelva loco cuando se le pone morcillón. De cogerme en los baños de los bares apoyado en los urinarios y con los pantalones abajo en peligro que entre alguien y nos vea, o mejor dicho que me vean, porque yo sería el mayor perjudicado porque dicen que maricón es el que se deja meter la verga.
Es como si con el descubrimiento de mi verdadera identidad hubiese nacido de nuevo en todos sentidos, sobre todo en lo sexual. Esa sensación maravillosa de tener la verga adentro, de ser bombeado por detrás con ese pene hinchado y de piel suave. De sentir como me llenan el culo de leche. Pareciera que todos esos años perdidos y reprimiéndome, coleccionando fantasías y almacenándolas en mi mente, se hubieran volcado de una sola vez en mi vida.
Es como querer vivir el tiempo perdido y sacar de mi caja fuerte esa cantidad de sueños húmedos a lo largo de mi existencia. No dejar ni desperdiciar el tiempo, solo entregarme a esas fantasías acumuladas y no vividas. Por eso yo creo que le acepto y me entrego a la morbosidad de sus juegos sexuales. De mamarle la vega en el carro y tragarme su leche y de aceptarle la locura por segunda vez de dejarme penetrar en mi propia casa con mi esposa a muy pocos metros de nosotros, solo separada por una delgada pared de nuestro lecho matrimonial.
No te puedo negar que esta esta forma de humillarme produce en mi una gran excitación, sobre todo si estoy o estamos bebidos o entonados. A pesar de lo que podría suceder si mi esposa nos sorprendiera, pero en realidad ese era el reto para mí y el deseo del pervertido de mi amante y vecino.
Era como un desespero por que me poseyera en el camino de vuelta del bar de costumbre donde nos habíamos tomado unas copas. Veníamos super calientes. Él tenia la verga afuera y yo se la iba manoseando y mamando por momentitos para mantenerlo excitado, pero sin que llegara a descargarse, pues quería toda esa leche dentro de mi culo.
En el estacionamiento sin prender las luces nos seguimos manoseando y besando como locos, sabiendo que mi esposa ya se había dado cuenta cuando entramos el carro al garaje. Me recostó contra el carro con las manos sobre el capó y me bajó los pantalones. Su pene ya lubricado y lleno de saliva, me lo empezó a restregar de largo a largo en mi raja sedienta y sumisa. Me lo quería meter ya en ese mismo momento pero lo frené. Sólo me metió un poquito la cabeza de la verga.
No metas bulla le decía yo, pero él me agarraba y me manoseaba de manera desesperada. Pasamos a living de mi casa y me tiró contra el sillón para penetrarme tropezándome que casi me caigo. Me safé y me fui a la cocina argumentando que iba a preparar unos tragos para tomar, pero mientras yo iba caminando se me pego atrás diciéndome "dame ese culo ahora o grito". Cuando me dijo eso, no me quedó mas remedio que dejarme someter, suplicando que mi esposa no viniera como acostumbraba cuando llegaba ebrio.
Él me seguía manoseando y me bajó nuevamente los pantalones y los interiores y se dispuso a culiarme en mi propia casa, en mi propia cocina y a solo unos metros de mi esposa. Cerré los ojos y me dejé hacer todo lo que el quiso. Sentí como me untó con lo primero que encontró a la mano en el culo, creo que fue mantequilla por el olor y sin más preámbulos sin mediar ni tener consideración conmigo, me metió la verga de un solo golpe hasta los cojones.
Yo con mis ojos bien cerrados trataba de poner mi mente en blanco y olvidarme del sitio donde me estaba culiando, empecé a gozar como una perra en celo, moviéndome como una puta ensartada en ese sabroso palo de carne. Parecía una carne en vara, ensartado y clavado. Empecé a gemir y pedirle que me diera duro por el culo. Le decía que rico papi, rómpeme el culo, hazme tuya, no me importa que se despierte mi mujer, total ella también es una puta que me pone los cuernos hasta en mis narices.
Dame, dame duro, lléname el culo de esa lechita rica tuya, dame como siempre, soy tuya papito. De pronto sentí como él me decía. Toma puta de coño, aquí está mi leche trágatela como siempre por ese culito rico que tienes. El empezó a aferrarse duro sobre mis caderas y me daba cada empujón que me estrellaba contra el fregadero y en cada embestida me regalaba un trallazo de leche espesa y caliente a mi culo, hasta llenarme completo el hueco.
Yo como siempre no necesité tocarme para correrme, solo llené de semen los platos que tenía en las manos. Después, relajándome y suspirando le dije... Gracias mi amor, eres un verdadero macho, mmmmmmm ... En eso abro los ojos ya saliendo de ese trance y excitación, cuando veo, estaba mi esposa en el umbral de la puerta basculante con una de las piernas levantada y apoyada sobre el dintel y su mano metida debajo de su pantaleta haciéndose una soberana paja.
Me puse blanco y frio y ella me dijo: Así te quería encontrar maricón de mierda. Después no te quejes. Y sin mediar palabra se retiró del lugar. Yo no podía articular palabra. El se retiró mudo. Yo me acosté en el sofá quedándome dormido.
Al otro día, ella se marchó muy temprano. Había recogido parte de su ropa del armario. Yo con mi cabeza lleno de culpas, pero no completamente arrepentido que digamos. Total lo que es igual no es trampa. Pensando siempre, que era un arranque actuado y escenificado. Yo sabía que ella volvería mas temprano que tarde a las comodidades y los lujos que yo le brindo.
Antes de irse
me dijo que era un maricón y que me iba a hacer lo mismo. Que no me quejara
después. Esta media arrecha como le decimos aquí. Se fue donde
su mamá y tiene como 15 días por allá, ahora estoy solo
en la casa ya que nuestros hijos, uno está en España y el otro
trabaja en el interior. Te aclaro que no son hijos míos, sino de ella,
pero es como si lo fueran.
Ese día amanecí con un enorme fuego dentro de mí. Te lo digo por que hay mañanas que amanezco así, que ni el baño me calma mi ansiedad. Es como si se me dilataran solos los pliegues de mi culo. Se me abre y me hace como pucheros. Cuando me paso la pastilla de jabón entre mi raja siento un gustito rico y placentero, pero yo sé que lo único que me alivia esa ansiedad, es una buena verga que me penetre hasta llegar a mis intestinos.
A veces tengo miedo amigo, por que cada día mis ganas de ser culiada son mayores, me estoy volviendo como pervertida, quiero mas y mas. Y te confieso que me ha culiado tanto mi amante , que ya su pene no me aprieta como antes y he estado buscando mas seguido al negro, pues él me lo mete y lo siento apretadito, me penetra y siento cada centímetro de su verga. Puedo hasta detallar sus venas, porque él es muy venoso y mucho más cabezón.
Mis pliegues y mi esfínter abrazan a ese cilindro de carne y se me brota hacia afuera cada vez que me lo saca. Lo he comprobado en el espejo de la pared del gym y después me lo vuelve a meter y siento la gloria, por que pareciera que su pene me tocara el estomago. Además tiene más leche. Se lo he mamado y tragado toda su descarga y por lo menos tiene el doble de ración que Juan. A veces cuando acaba me da dos trallazos dentro de mi culo y ufff , todavía le queda para hacerme tragar el resto .
¿Será que se me está agrandando demasiado el culo, por eso ya no siento tanto con Juan?. ¿O será que mi instructor tiene la verga más grande y es más experimentado y por eso me hace gozar más que mi amigo?. Lo que si sé, es que antes yo me pasaba la bola del desodorante e intentaba metérmelo en el culo y no me entraba y me dolía horrores. Ahora me paso primero la bolita y me lubrico, luego hago una leve presión y me entra suavecito hasta adentro. Por eso te digo que ya no soy la misma. Y te platico me están saliendo pezones, tanto, que se me notan demasiado sobre la blusa y hasta me da vergüenza.
Si hubieras estado aquí te lo hubiera dado, tenlo por seguro, esta ansiedad que tengo ahora y este culo hambriento de carne te lo hubieras comido tu sin ninguna duda .Y te hubieras dado cuenta que lo que te estoy contando no es mentira con respecto a mi culo.
Quiero saber si yo te gusto como soy y como me comporto. ¿Te place que me porte mal y sobre todo que sea tan puta?. También me gustaría que me dijeras si te gusto más como mujer o como hombre.
Tu hembra ansiosa y puta.
Yo le respondí:
Lo que pasa es que te has vuelto insaciable como una ninfómana que no puede vivir más que con una verga adentro. Sólo tú puedes detener tus ansias locas de ser culiada o continuar con ese desenfreno. Yo creo que no te detendrás sino al contrario...cada día vas a buscar a más amantes para que uno u otro te meta la verga cada vez que tu culo te lo pida. También cada día vas a buscar vergas más y más grandes para satisfacerte, porque llegará el momento que ni la vergota del negro será suficiente. También le tomaste un gran gusto al semen y por eso te fascina culiar con el negro.
Con relación a las preguntas que me haces, yo creo que sólo un médico especialista tiene respuestas. Lo único que te puedo decir es que es evidente que tu culo se dilata con facilidad y está bien entrenado.
Si se están desarrollando tus pezones y a reserva de que te lo confirme un sexólogo, soy de la opinión de que tu cuerpo está produciendo muchas hormonas femeninas. Estás sufriendo una transformación como si tu cuerpo quisiera ser de mujer. Lo que me parece excelente es que esta gran producción de hormonas femeninas hará que tus nalgas se desarrollen un poco más.
Según entiendo tu homosexualidad está en todo su apogeo y dentro de poco llegará el momento en que desees tener un cuerpo más atractivo para los hombres por lo que creo que buscarás la manera de inyectarte hormonas femeninas o hacerte cirugías de busto y de nalgas. No serías el primer hombre que se transforma para gozar de su sexualidad en todo su esplendor.
Mientras llegaba a mi correo la siguiente carta de amigo, me dediqué a consultar los mails que amablemente me envía un buen número de mis lectores, como lo hago todos los días, lo cual agradezco infinitamente que se molesten en escribirme y sobre todo aprecio mucho sus afectuosos comentarios. A todos les doy respuesta.
Un amable lector me dijo:
Que tal amigo, recibe un cordial saludo. He leído tus relatos y la verdad todos son candentes. Como muchos que te han escrito y te han expresado sus inquietudes sexuales, yo también tengo la curiosidad de saber lo que es estar con un hombre. Me excita la idea de ser penetrado. Tengo 38 años y estoy casado con una hermosa mujer la cual entiende mi curiosidad y me ayuda en lo que puede. Me calienta ponerme sus tangas y dejar que ella me penetre con un arnés. En este momento estoy en mi oficina y no tengo fotos de mi culito, pero en cuanto llegue a mi casa prometo enviarte una para que la incluyas en tu próximo relato. Un abrazo amigo. Saludos.
Yo le di pronta respuesta a su correo, diciéndole lo siguiente:
Me parece excelente que tengas una mujer hermosa, que te comprenda tus gustos sexuales y que te permita ponerte ropa femenina, así como penetrarte con un arnés, lo que significa que es de criterio muy amplio y me imagino que tienes su consentimiento para que te relaciones con un hombre para que te meta la verga.
Espero con mucho gusto todas las fotos que quieras enviarme y ten por seguro que también con mucho gusto las agregaré en mis siguientes relatos, así como el texto de este tu primer correo, si no tienes inconveniente. Muchas gracias por darme tu permiso, porque es la única manera de que yo agregue en mis relatos las fotos que mis amables lectores me envían.
Adelante amigo, me respondió, sigue calentándonos y haciendo volar nuestras mentes, con tus calientes, lujuriosas, lascivas y bien acertadas letras, eres buen narrador. Te anexo unas fotos para que te deleites y veas que por estas tierras donde yo vivo, los hombres tenemos un culo rico y algunos como yo deseosos de una verga. Jajajajajaja. Saludos.Una vez que terminé de leer y responder los mails de mis amables lectores, abrí el nuevo correo que me envió mi amigo íntimo virtual. El secreto que comparte conmigo y que me autoriza a compartir con ustedes dice así:
Sabes… mi esposa me pagó con la misma moneda. Pero antes de platicarte, te comento que regresó a casa como si nada hubiera pasado. El miércoles llegamos prendidos como siempre, nos servimos unos tragos y nos sentamos en el living a disfrutarlos.
Se retiró al cuarto por unos momentos y cuando al rato salió, lo hizo vulgarmente vestida con un vestido muy corto de color negro que se le asomaba la mitad de las nalgas y en su raja se veía un hilo dental del mismo color, además que dejaba al descubierto la mitad de sus senos y los pezones. Su vulva se dibujaba perfectamente a través de la pequeñez de su tanguita, pues su corto vestido no alcanzaba a cubrírsela. Sus delineadas piernas lucían en todo su esplendor pues el vestido no le tapaba ni un centímetro de ellas. Muy pronto sabría la razón de vestirse de esa manera.
Tocaron a la puerta y ella se apresuró a abrir. Cuando vio que era Juan (nuestro mutuo amante) el que llegaba a casa, se le abalanzo y se le colgó del cuello, estampándole un beso con lengua delante de mí. Este le respondió metiéndole lengua como desesperado sin importarle que yo me encontrara ahí. Esto por supuesto que me produjo celos, si te digo que no, digo mentiras. Lo que no te puedo decir con exactitud es si sentí celos porque Juan estaba aprovechándose de mi esposa, o porque mi esposa se estaba aprovechando de mi amante. Lo cierto es que mi esposa estaba cobrando venganza por lo que pasó aquella noche cuando me sorprendió clavado en la verga de Juan.
Enseguida él le empezó a meter mano agarrándole ambos cachetes masajeándoselos bruscamente y casi metiéndole los dedos en el culito, levantándole el vestido de likra negra por encima de las caderas, dejando ver su hermoso culo adornado por el hilo dental, hasta que ella levantó los brazos para que mi amigo le sacara el vestido por encima de la cabeza y dejarla desnuda sólo mostrando su hilo dental.
Todo esto, aparte de ponerme celoso, me revivía una fantasía desde hace tiempo de verla coger con otro hombre y me empecé a calentar, poniéndome la verga durísima. Sobre todo como ella se comportaba, parecía una puta cachonda. Le restregaba su vagina en el bulto ya prominente de mi amigo, como toda una puta pervertida.
Se me empezó a subir la temperatura a la cabeza mirando esa escena, que con toda seguridad puedo decirte que fue planeada. El metiéndole los dedos por debajo de la pantaleta en la vagina y luego chupándosela, al mismo tiempo que me echaba una mirada de lujuria y relamiéndose los labios. Ella sobándole la verga por encima del pantalón y dándome ángulo, para que yo mirara como la tenía, delineándosela sarcásticamente con los dedos.
Todo esto me encendió tanto que me puse de pié y me empecé a desvestir lentamente hasta quedar completamente desnudo, sin apartar la mirada de los actores que representaban una escena tan caliente como se ve en las películas pornográficas. Tenía la esperanza de que si me veían desnudo me invitaran a participar, pero no fue así.
Me senté de nuevo en el sofá y empecé a masturbarme con todo. Mientras ella en lo suyo, ya le había desenfundado la tranca y la tenia metida hasta las agallas en la boca, haciéndose rechupete con la verga de mi amigo. Luego, ahí mismo en el piso la puso en cuatro patas y mi mujer hizo que su culo quedara respingado como apuntando al cielo, dándome el mejor ángulo para que yo viera como tenía la vulva toda mojada y lista para que Juan le metiera la verga. Y por supuesto que todo lo veía con gran claridad porque ellos se encontraban a escasos tres metros de mí.
Como te dije, yo tenía la esperanza de que me invitaran a participar, pero me ignoraron. Deseaba ponerme en cuatro patas junto a mi esposa para que también a mi Juan me metiera la verga, pero fue inútil mi deseo y comprendí que ellos se habían puesto de acuerdo para tener sexo en mi propia casa y frente a mí, pero sin que yo entrara en escena.
Juan se bajó los pantalones y los interiores hasta las rodillas para dejar en total libertad su tranca que tanto placer me ha dado. Le echó a un lado el hilo dental, dobló sus piernas para que su verga quedara a la altura del culo respingado de mi esposa, la tomó por las caderas y sin recato, de un solo coñazo se la metió hasta el tope y se la mantuvo ahí por unos instantes, entrecerrando los ojos y levantado la cara al cielo mostrando un su rostro un enorme placer. Cuando Juan se la metió, mi mujer también cerró los ojos y abrió la boca desmesuradamente para dejar escapar un quejido de satisfacción.
Se la sacó de la vagina para metérsela por el culo también de un solo coñazo y luego repetía la acción pero al revés. Esta vez mi mujer lanzó un quejido característico entre el dolor y el placer. Juan se la sacaba del culo para metérsela en la vagina y la acción la repetía una y otra vez. A mis oídos llegaban los peculiares ruidos que se producen con una acción sexual como esa, que es como una especie de chapoteo, además del golpeteo de las caderas de Juan contra las bien formadas nalgas de mi esposa y más me encendía.
Por un momento Juan se la dejó ensartada hasta el tope en el culo y la muy puta empezó a menear sus caderas como una perra en celo y a suspirar como loca poseída mientras él se lo emburraba haciéndola gemir de placer, hasta hacerla gritar.
Volteando la mirada hacia mí, le decía a propósito para que yo escuchara mientras me masturbaba:!! dame rico papito!! como siempre, dame como solo tu lo sabes hacer mi amor. Dame verga rica, mmmmm, uffff que rica la tienes. Por la manera de comportarse, era elemental confirmar lo que tu sospechaste (más bien afirmaste) desde un principio que la puta de mi esposa se entendía sexualmente con mi amigo desde tiempo atrás.
La escena tan cercana que estaba presenciando hacía que la sangre se agolpara en mis sienes, provocándome una lujuria indescriptible al ver la manera tan brusca pero a la vez tan deliciosa de cómo Juan se estaba culiando a mi esposa, deseando estar en el lugar de ella para ser yo el que gozara las tremendas estocadas que mi amante le estaba propinando.
Pero me resigné a continuar siendo un simple espectador. Además, estaba viendo el acto sexual que sólo había tenido en mi imaginación como una fantasía más y eso me proporcionaba un morbo indecible y placentero mientras aumentaba el ritmo de mi masturbación. Estaba presenciando una escena de cine pornográfico en vivo, pero con una carga emocional muy fuerte y muy especial, porque los que estaban culiando frente a mis ojos eran mi esposa y el amante masculino que compartimos.
Mi masturbación llegó a lo máximo y no aguanté más y me llené las manos y el vientre con mi propia leche, mientras él le sacaba la verga diciendo ¡¡YA…ME VENGO…ME VENGO!! y ella se volteó como un resorte para tragarse la muy puta toda la leche que salía a borbotones del pene de Juan y que tanto me gusta. Cuando terminó de eyacular hasta la última gota en la boca de mi mujer, se subió los interiores y pantalones guardando su tranca todavía morcillona y se marchó de mi casa sin mediar palabra. Su misión había concluido.
La boca de mi esposa quedó llena de semen y como premio que se debe compartir, se acercó a mí arrastrándose en cuatro patas como una perra, y me pasó la lengua llena de esperma por mi boca. Mis labios se prendieron de su boca como desesperado para arrebatarle el semen todavía tibio que nuestro amante común le había depositado. Abrió la boca y yo le metí la lengua para extraer de entre sus dientes hasta el último residuo posible. Nuestras lenguas chocaban como librando una batalla para obtener la mayor cantidad posible del premio que la verga de Juan había expulsado.
Una vez que terminamos de compartir tan delicioso trofeo, nuestras bocas se separaron y nos relamimos los labios. Mi esposa se agachó hasta llegar a mi vientre que había quedado bañado por mi semen producto de la masturbación que me practiqué, para lamerlo lenta y suavemente. Mi verga reaccionó y ella se la metió hasta la garganta pero no para mamármela, sino para terminar de hacer la labor de limpieza con su lengua. Terminó su trabajo y me lanzó una mirada penetrante como diciéndome: "Estamos a mano y ya no hay resentimientos". Se retiró a nuestra habitación y yo me quedé recostado en el sofá con los ojos cerrados y repitiendo mentalmente la increíble escena que había presenciado.
Mi querido amigo, le respondí:
Lo que me platicas de tu esposa y del amante de ambos, es apenas la primera escena en la que participas abiertamente aunque en esta ocasión sólo como espectador, pero recuerda que es algo que ya te lo había dicho que iba a suceder, pues se están cumpliendo los planes que ellos tenían. En la siguiente ocasión van a hacer un trío y Juan los va a culiar a los dos, porque eso es lo que los tres desean. Ya no hay secretos entre ustedes y ya no hay nada que ocultar.
Tendrás que acostumbrarte a que tu esposa y tú compartan al mismo amante para que los celos desaparezcan y los tres la van a gozar de lo lindo. O si no… lo que puede pasar es que invites al negro a tu casa y mientras el negro te culea a tí, Juan se culiará a tu esposa.
Muchas gracias por tu carta que me ha puesto la verga más dura que el acero.
Querido Adonis, me contestó, desde la primera vez que te escribí y respondiste mi primera carta entraste en mi mente y me atrapaste. Pero no sólo eso, sino que has resultado ser como un profeta, pues todo lo que me dijiste con anticipación se ha ido cumpliendo al pié de la letra.
Al principio me calificaba como bisexual por estar casado y gozar el sexo con mi esposa, al mismo tiempo que deseaba volver a probar una buena verga en mi culo, pues no lo hacía desde que el dueño del ciber café me la metió, pero recordarás que tenía muchas dudas al respecto. En lo único que no acertaste fue en decirme que cuando me dejara meter la verga sólo significaría que me convertiría en bisexual, pero te equivocaste amigo, porque no sólo me he convertido en homosexual consumado, sino que siento que soy mujer.
A pesar de eso, el deseo sexual por mi mujer se mantiene ocasionalmente y te platico lo que sucedió en mi cama, una noche que llegó de la calle, bien borracha, muy caliente y tuve sexo con ella.
Estaba ya en la cama viendo televisión y llegó ella de la calle muy borracha. Se metió a ducharse, estuvo un buen rato y cuando salió, lo hizo completamente desnuda. Se sentó frente al tocador y se empezó a cepillar el cabello lentamente, mientras con la mano izquierda se tocaba los pezones, endureciéndolos visiblemente. Evidentemente la había dejado caliente e insatisfecha el hombre con quien andaba y descaradamente me estaba seduciendo y calentando.
Cuando se paró para dirigirse a la cama, sus pezones estaban erguidos y duros. Metió la mano en la cartera que cargaba sacando un brillante y poderoso consolador negro y grueso. Se montó en la cama abriendo las piernas y se empezó a restregar ese monstruo en su vagina, sacando su lengua, como burlándose de mí . Mmmmm ... que rico decía. Sacó un tubo de lubricante de la mesa de noche y se echó un chorro completo en la vulva y poco a poco se metió ese tremendo falo completamente, haciéndolo desaparecer entre sus piernas.
En mi presencia se clavo toda esa verga de goma masturbándose sin importarle que yo estuviera allí. Y como no soy de palo, se me empezó a parar la verga, no sé si por la verga de goma que tenía metida hasta la cachas en la vagina o por su siempre apetitoso culo, que aunque me gusten las vergas, habría que ser muy insensible para que la mía no se despertara con semejante cuerpo joven y terso.
Luego la muy puta me puso el culo casi frente a mi cara mientras se ensartaba la tranca y se la sacaba. No pude rechazar esa invitación tan directa y mientras ella tenía la verga de goma hasta el fondo de la vagina, me le puse atrás y asiéndola por sus firmes caderas, se lo mandé a guardar hasta los huevos.
La empecé a culiar frenéticamente por el culo hasta que no pude más y le solté mi carga de leche bien adentro de su cuerpo. Ella tuvo un gran orgasmo y se sacó la verga de goma dejándola sobre la cama, como diciéndome "ahora te toca a ti". Ella, como toda una experta y puta, supo agradecerme la culiada que le dí, dándome un beso en la boca, pero yo me quedé loco y sorprendido por el cambio de actitud de mi esposa y con la imagen de ese prominente falo en mi mente, pensando en lo que yo sentiría si me lo metiera en el culo. Lo veía antojable pues era más grande y grueso que la verga del negro. Sentí un escalofrío recorrer mi piel al imaginar que algún día, semejante verga de goma iba a estar ensartada en mi siempre dispuesto culo.
Después de eso ha vuelto la confianza entre nosotros y quiero proponerle, o mejor dicho quiero hacerle una invitación al club en donde trabaja el negro que tantos y tan ricos momentos sexuales me ha proporcionado. Ahí pueden pasar muchas cosas y eso me llena de morbo, amigo. Luego te cuento qué me respondió a eso.
CONTINUARÁ…
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