
Como les comente en varios relatos anteriores, mi esposa Marcela y yo estamos casados hace mas de 10 años y ampliamos nuestra frontera sexual a partir de una experiencia que la contamos en el relato "Jugando en Santa Cruz".
Mi esposa tiene tres hermanas, y una de ellas que es su menor, es prácticamente idéntica a Marcela, ella, por razones familiares se fue a vivir a Tarija y un día llego a mi casa de vacaciones, en pocos minutos nos puso al corriente de su vida, y ahí me entere que se había separado hace mas de dos años, cosa que Jimena lo mantuvo en secreto para la familia, eso porque su divorcio recién había concluido en su tramite legal unos días antes.
Esa noche salimos los tres a bailar a una discoteca, y la verdad es que la pasamos bastante bien, por la noche mi esposa me dijo que me había visto mirando las piernas de su hermana con cierto descaro, yo le dije que la verdad es que su hermana se había puesto mejor, pero que ella continuaba siendo mas linda, así estuvimos conversando hasta que entre besos y toqueteos terminamos follando, mientras estábamos follando Marcela me pregunto si nunca había deseado tener sexo con su hermana, la verdad es que las dos siempre me excitaron mucho, y por la calentura en que me encontraba no pude negarle que si, que por su parecido su hermana también me excitaba, y sobre todo cuando se ponía sus falditas cortas y dejaba ver sus piernas, mientras le hablaba de eso, pude sentir la calentura de Marcela por como su concha apretaba mi verga, estuvimos así hasta que terminamos.
Después de unos días, el viernes para ser exacto, por razones de trabajo llegue un poco tarde a mi casa y encontré a mi esposa y su hermana en la sala tomando unas bebidas, escuchando música un poco fuerte y bastante alegres, eso por efecto de las bebidas, ni bien entre, Marcela se me acerco y me recibió con un beso apasionado, me llevo de la mano al centro de la sala y me abrazo incitándome a bailar la canción que estaba tocando, mientras bailábamos ella empezó a acariciarme hasta que llevo su mano a mi pene, le dije que Jimena estaba ahí, y que no era correcto lo que estaba haciendo, entonces ella se separo, me tomo de la mano y me hizo sentar al lado de su hermana, y le dijo, aquí esta él, ahora pregúntale lo que quieras para que veas que no te he mentido.
Jimena tomo aire, y me preguntó si era verdad sobre nuestros juegos sexuales, yo trague saliva, porque no sabia que decirle, entonces le pegunte a Marcela que le había contado a su hermana, ella sin ningún problema me dijo que todo, y empezó a relatar lo que hicimos en Santa Cruz, en La Paz, en Cochabamba, y todo con lujo de detalles, y concluyo diciendo que Jimena le había confesado que deseaba tener sexo conmigo, yo las mire a las dos sin saber que decir, pero Marcela estaba tan embalada en el asunto, que sin mas tomo de la mano a su hermana, la levanto y empezó a quitarle su ropa dejándola solo en ropa interior, me miro y me pregunto si me gustaba, yo continuaba callado, entonces se me acerco y me dijo, quiero "jugar", pero esta vez quiero que seas tu quien sienta el máximo de placer. Sin mas me tomo de la mano y me dirigió a Jimena, empezamos a bailar para entrar en calor, pero no necesitamos mucho, porque ahí estaba Jimena a quien por años había deseado, sin ropa y con el consentimiento de mi mujer, le quite la ropa y empecé a besar sus senos, fui bajando por su cu cuerpo hasta que le separe las piernas y empecé a besar los labios de su vagina, su clítoris estaba a mi alcance y empecé a pasarle mi lengua, Jimena se retorcía de placer y empezó a pedir, a implorar que quería mi verga en su vagina, ni me hice rogar la recosté en la alfombra y empecé a metérsela, Marcela no quiso perderse la fiesta, así que se coloco delante mío y puso su conchita a la altura de mi boca para que se la lamiera, después Marcela empezó a besarme, mientras aumentaba mi ritmo en mis embestidas en la concha de Jimena, después de unos minutos, hice que Jimena se colocará de cuatro y empecé a metérsela por atrás, ella me dijo que no nunca lo había hecho por ahí, lo que me éxito mas y termine de enterrarle mi verga en su trasero, ella gimió, nos quedamos así unos instantes, y cuando se acostumbro a mi verga empezó a pedirme que continúe y que le agarre los senos, así estuvimos hasta que los dos terminamos. Jimena tomo su ropa y se fue a su cuarto sin decir nada, Marcela se me acerco, me dio un beso largo, me tomo de la mano y me guió hasta nuestro cuarto, en el baño me asee rápidamente, y como consecuencia de la situación en cuanto Salí del baño al ver a mi mujer desnuda sobre la cama tuve una erección instantánea y le hice el amor como un loco. Cuando terminamos, ella me pregunto si me había gustado, yo le dije que lógicamente que si, entonces me contó que siempre había querido retribuirme por permitirle ir al limite del placer, y quería verme follar con otra mujer, pero que no sabia como ni con quien, y cuando un día antes hablaron de sexo con su hermana, en confianza ella le contó que siempre había querido saber como fallábamos porque Marcela siempre le decía que ella sexualmente era súper satisfecha.
Estuvimos conversando mas de una hora, Marcela se levanto desnuda y salio del cuarto, al rato volvió con Jimena, ella tenia puesta solo la tanguita y tenía descubiertos sus hermosos senos, las dos se acostaron, y Marcela me dijo que lo correcto era que no dejemos sola a Jimena. Conversamos sobre muchas cosas, yo me sentía en el paraíso entre dos mujeres lindas. Así dormimos hasta casi el amanecer, a eso de las cuatro de la mañana, sentí que me empezaron a acariciar mi verga, y al poco rato una boca empezó a mamarme, mire a un lado y vi. que mi esposa estaba ahí a mi vista, era la boca de Jimena la que se apodero de mi verga, no se si lo heredaron, pero ella empezó a mamarme tan rico como lo hace mi mujer, mi verga se puso súper dura, yo creí que mi esposa no se dio cuenta de lo que pasaba, pero en cuanto comprobó lo duro de mi verga, sin mas se sentó sobre ella metiéndosela de un solo envión, ella comenzó a cabalgarme hasta que termino, fue entonces que Jimena me pidió que se la metiera pero por atrás, yo no me hice rogar y nuevamente me coloque detrás de ella y se la fui metiendo de a poco para no lastimarla, hasta que entro todo, entonces empecé a bombear , ella enloquecía porque le tocaba el clítoris con una mano y con la otra le acariciaba los senos, ella gemía y pedía mas y mas, así estuvimos hasta que ambos terminamos.
Al día siguiente todo fue normal porque mi hijo volvió de casa de sus tíos, así que tuvimos que portarnos bien, pero por suerte sus tíos y primos vinieron a mi casa para llevarlo nuevamente a su casa aprovechando que los muchachos estaban de vacaciones y se quedaría allí hasta el siguiente lunes.
Por razones de trabajo yo tenía que viajar a Santa Cruz, así que Marcela sugirió que lo hiciéramos los tres y que podíamos viajar en la vagoneta y que en solo ocho horas ya estaríamos en Santa Cruz, no se como pero me convencieron y esa misma tarde ya nos encontrábamos en camino a Santa Cruz, Marcela y Jimena se acomodaron en los asientos de atrás, y Marcela le iba relatando nuestros "juegos" en Santa Cruz, mientras que Jimena le iba solicitando detalles, en uno de los momentos en que adelantaba un camión, el camionero empezó a tocar su bocina con insistencia como saludándonos, cuando me fije por el retrovisor, me percate que las dos habían abierto sus blusas y dejaron sus pechos libres, supongo el conductor del camión las vio, así que les dije que si seguían así podían provocar un accidente.
Llegamos a Santa Cruz casi a las diez de la noche, y nos fuimos directo al apart hotel donde siempre nos alojamos, nos dieron el mismo apartamento de siempre, y solicitamos la cena al restaurante del hotel, Marcela y Jimena se colocaron unas minúsculas tanguitas y blusas transparentes sin sostén, lo que dejaba a la vista sus senos.
Al rato llego la cena, yo abrí la puerta e hice pasar al camarero, ella se encontraba sentadas en la sala mirando televisión, el espectáculo de las dos semidesnudas tenia al camarero mas concentrado en la visión de la sala que el los platos que dejaba sobre la mesa, aunque fingía no mirar hacia ellas, yo decidí divertirme un rato y le pregunte si las encontraba lindas, el camarero miro, se puso colorado y con vergüenza me dijo si muy suavito, entonces yo le dije que creía que no le habían gustado, a lo que me respondió que eran muy bonitas, entonces yo les pedí a las dos que se pusieran de pie, ellas que entendieron de que se trataba, se levantaron e hicieron un rodeo de pasarela, el camarero no dejaba de mirarlas, entonces le volví a preguntar si las hallaba lindas, el ahora me dijo: realmente muy lindas señor, le di su propina y se retiró, los tres reímos de la cara que puso el camarero cuando las dos se pararon y se pasearon por la sala.
Cenamos y Jimena se fue a su dormitorio, Marcela y yo nos fuimos al nuestro y follamos como nos gusta hacerlo en Santa Cruz.
Al día siguiente yo me dedique a mi trabajo, ellas a pasear y a compras, por la noche no pudimos salir porque yo tenía que hacer modificaciones al informe para el día siguiente, como hacia calor las dos se fueron a la piscina, eran casi las diez de la noche cuando las dos entraron acompañadas de una pareja de brasileros, el y ella eran negros pero de ojos claros lo que les daba un aire especial, la negra era una escultura de mujer y supongo que el negro era lo mismo a ojos de las mujeres, entraron y nos comentaron que habían llegado a Bolivia hace un mes aproximadamente y que se quedarían bastante tiempo por razones de trabajo, les invitamos unas bebidas de bienvenida y por el gusto de conocerlos, estuvimos así tomando algún tiempo y como Marcela, Jimena, y los brasileros estaban solo con trajes de baño, y el único vestido era yo, así que entre todos me convencieron que me ponga malla o me quede solo con calzoncillo, como yo me oponía, el brasilero sugirió entonces que todos nos quitemos la ropa ya que yo no tenia traje de baño, sin mas comentario, las tres mujeres y el brasilero se desnudaron, a mi no me quedo mas que desvestirme aunque no muy convencido de lo que estaba sucediendo.
Cuando estuvimos desnudos, Marcela coloco música romántica, entonces los brasileros se pararon y empezaron a bailar, después de unos segundos vimos la tremenda verga del negro entre las piernas de la brasilera, el espectáculo los excito a todos y Marcela sin mas ni mas se abalanzo a mi verga, Jimena no quitaba ojo de la verga del negro, entonces el negro le tomo de la mano a Jimena y le apretó contra su cuerpo, la negro se me acerco y empezó a besar mi lengua y a bajar su boca hasta mi verga, Marcela se hizo a un lado y empezó a besarme en la boca, yo veía a Jimena prácticamente elevada en los brazos del negro, Marcela me dijo si le autorizaba a meterse la verga del negro, a esa altura con mi verga siendo chupada por la hermosa negra estaba dispuesto a aceptar cualquier cosa, así que le dije que si, Marcela tomo la iniciativa, tomo un preservativo de la mesita, se lo paso al negro y se recostó en la alfombra, el negro sin dejar de manosear a Jimena se coloco el preservativo y se coloco en posición, pude ver de reojo como el negro empezó a comerse la concha de Marcela, ella gemía y decía que le dolía, y gemía, pero pedía que no pare le pedía mas y mas, la negra dejo mi verga y se hecho en el sofá, yo me coloque un preservativo y me abalance para hacerla mía, ella tenía un ritmo para moverse que me hacia vibrar todo mi cuerpo, tenia que sacar mi verga de rato en rato para no terminar, pude oír como Marcela había tenido por lo menos unos dos orgasmos, el negro sin terminar la dejo satisfecha a un lado y empezó a follarse a Jimena, con Jimena el negro enloqueció porque inicio un ritmo que le arrancaba a Jimena gemidos y quejidos, al rato yo termina junto con la hermosa brasilera, y vi. que él y Jimena también terminaron.
Marcela y Jimena subieron a los dormitorios, yo estuve unos instantes más con ellos y luego nos despedimos prometiéndonos repetir la sesión.
Casi después de una media hora nos reunimos los tres, nadie quería hablar de lo que había ocurrido, hasta que yo pregunte como fue que los invitaron al apartamento, ahí me contaron que comenzaron a hablar de la libertad sexual en Brasil y en Bolivia, y lo uno llevo a lo otro, lo que si quedo claro es que cuando la excitación llega, no hay limites para nada, al día siguiente después de medio día volvimos a Cochabamba con Marcela y su hermana.
AUTOR: EROS COCHABAMBA