2008-03-17 01:40:37
Hacia ya 2 semanas desde que nos habíamos mudado al Chalet mi novia Sandra y yo, que me llamo Daniel. Son unos chalets a estrenar, proporcionados a gente joven en sorteos públicos, mas en concreto a las afueras de Madrid, a tan solo 15minutos.
Vivíamos casi solos en la urbanización, sin muchos vecinos aún, puesto que la gente no se había mudado todavía, aunque poco a poco podía apreciarse como la calle se iba llenando, y era raro el día que no aparecía un camión de la mudanza.
2008-03-17 01:38:52
Esto que relato es una de esas historias que se repiten en muchas parejas, pero que si te pones a pensarlo tranquilamente llegas a la conclusión que son unas de las mejores experiencias que te pueden suceder y que como tales hay que recordarlas como son, sin ataduras morales.
Todo sucedió una tranquila mañana de Junio del 2006, yo me encontraba trabajando en mi oficina, que pertenecía a un departamento de asesoramiento administrativo en la ciudad de Barcelona. A continuación de mi oficina se encontraba la de mi jefe, a unos 6 metros. Tenia la manía de poner música mientras trabajaba. Eran las 10:30 de la mañana cuando me encontraba revisando unos datos, y apareció ella, la más hermosa de las mujeres que había conocido en mi vida. Éramos amigos desde hacia algún tiempo y hacia un mes que estamos manteniendo relaciones sexuales.
2008-03-17 01:36:25
La conocí hace más de un año en una cena de camaradería de la clínica. Y confieso que no le presté demasiada atención.
Es la esposa del Jefe de Laboratorio, bioquímico él. Nunca me expliqué cómo alguien puede tener vocación por esa carrera y ese trabajo, pasar un tercio de su vida entre orines, o revolviendo mierda ajena en busca de parásitos. Pero son necesarios estos especimenes, ayudan en los diagnósticos.
Sabía que llevaban unos tres años de matrimonio, que ella rondaba los 30, 10 menos que su marido Hugo, y que no tenían hijos. Ese era todo mi conocimiento de Flavia hasta el mes pasado.
2008-03-17 01:32:11
Aquella fue la primera vez que engañe a mi novia Sheila, nunca antes lo habia echo y desde luego si hubiera sabido como se sucederian los acontecimientos posteriormente jamas lo habria echo, ademas cometi el mayor error que puede cometer un infiel, serle infiel a su pareja en su propia casa, fue mala suerte sin duda, en 5 años de relaccion, mi chica jamas habia salido antes de trabajar y justo fue a hacerlo el mismo dia en que estaba en la cama follandome a la vecina.
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esta chevere este relato leerastelo
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mi esposa va a un congreso y pasa follando con un compañero
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mi mujer va a casa de sus padres y termina la noche con el plomero
2008-02-16 02:48:48
Esta historia ocurrió aya por los años 2004 o 2006. En esa época enseñaba Ingles en un colegio Particular de la Ciudad de Lima Perú, en verdad ahora soy Abogado; ser profesor fue algo que vine haciendo mientras acababa la carrera que hoy ejerzo. No soy mal parecido, mido un metro setenta que lo tengo bien distribuido, actualmente tengo 32 años y mantengo un buen estado físico. Bueno como muchos peruanos tuve la mala suerte de no contar con el suficiente apoyo económico como para estudiar primero derecho; pero gracias a Dios todo tiene sus compensaciones y su razón de ser.
2008-02-16 02:46:18
Despierto desnuda sobre mi cama. Miro hacía la ventana por la que entra el sol y allí está él, mirando el horizonte, la gran ciudad. Ha sido nuestra primera noche juntos y eso me hace feliz, muy feliz, por fin una noche para nosotros dos, disfrutando de nuestros cuerpos, amándonos sin tener que depender del reloj como hacemos cada tarde de 5 a 7.
2008-02-16 02:43:45
Lo miré en el bar, lo miré sencillamente porque me gustó, porque me dio esa rara sensación que llevaba un buen tiempo sin ver un hombre como ese. Mi metro sesenta y tres era toda una gracia para llamar la atención de aquel mulato de casi dos metros, con sus cabellos largos a lo rasta, su remera que dejaban ver su maza musculosa, sus apretados jeans. Claro, no estaba solo, había otra gente con él en la mesa donde estaba sentado, todos varones, bien másculinos, viriles. Yo no estaba sola tampoco, una amiga me lloraba penas por el reciente abandono de su marido; ser casada tiene esos riesgos.