
Lunes por la mañana, sabía el trabajo que me esperaba; la pequeña molestia en la cabeza parecía ir en aumento conforme me acercaba a la oficina; poco antes de llegar en un pasillo adyacente creí ver a Any; pero reí porque mi estrés se estaba acumulando desde hace semanas, y Any siempre se me viene a la mente cuando el estrés me ataca. Llegue a la oficina, me dispuse a revisar los pendientes que habían quedado de la semana pasada y las cosas que urgían. La semana comenzaba y ya podía pronosticar como terminaría; nada trágico por supuesto, solo más estrés.
De pronto la puerta de la oficina se abrió, se trataba del jefe de recursos humanos, puedo decir que cuando la puerta se abrió el cuerpo se me paralizo por completo; Jorge el jefe de recursos humanos venia acompañado de mi nuevo compañero; por coincidencias de la vida si quieren llamarlo así, o por alguna broma del destino, no se, Any era el nuevo compañero, mas bien mi nueva compañera, compartiríamos la oficina por ocho horas diarias. -Te presento a tu nueva compañera dijo Jorge, -Any el es Vince, -Vince ella es Any; Any con una sonrisa algo burlona, se podría decir, dijo: -mucho gusto; y lo dijo de una manera tan natural como para constatar que nunca en la vida nos habíamos visto, -mucho gusto, conteste extendiéndole la mano y la estrecho. –Cualquier duda que tengas le preguntas a Vince; después de decir esto Jorge se marcho. Any tomo su escritorio, no dijo ni una sola palabra, actuaba como si de verdad no me conociera; yo no sabía que decir, solo cerré la puerta y volví a mi escritorio.
Me dedique a hacer mi trabajo, pero la concentración era fatal; Ella lucia diferente, no se que era; algo en Ella había cambiado.
Las botas que llevaba puestas tapaban sus rodillas y el tacón era delgado no muy alto, quizás eso la hacia lucir un poco mas alta, su falda negra pegada a sus finas caderas llegaba un par de centímetros debajo de su rodilla y tenia una discreta abertura del lado derecho, ahí donde iniciaba la abertura la adornaba un pequeñita flor color rosa, que combinaba con su blusa blanca que tenia algunos decorativos en rosa. Un peinado sencillo, con un prendedor negro que sujetaba parte de su cabello, eso le daba un aspecto fresco, su cabello se enroscaba en las puntas, su maquillaje era escaso algunos tonos rosas; sus labios color rosa lucían exquisitos. Ella era una tortura para mí. Sencillamente no podía dejar de mirarla y me distraía mirando su muslo que se asoma por la abertura de su falda. Por algunos instantes Ella regresaba a verme, tal vez porque sentía que la miraba, trataba de disimular que no la veía, pero Any se sonreía muy coquetamente; creo que jugaba conmigo, sabia como provocarme y cada movimiento que hacia, cada gesto sin duda era una provocación, quizás esperaba que yo dijera algo o hiciera algo, no sé; de pronto se me venían pensamientos a la mente que me provocaban una erección, la veía morder su lapicero y solo la imaginaba haciéndome una felación.
Llego la hora de la comida, la mayoría se marcho, solo algunas pocas se quedaron en el comedor, pero se encerraron, y ni contestaban los teléfonos, el área de informática esta en una esquina del edificio, así que hay una puerta, que se le puede poner seguro, dentro hay varios escritorios, muebles del servidor y otras cosas; hay un sanitario propio para el área.
Espere a que todos se fueran a comer, salí de inmediato antes que Any decidiera irse a comer y regrese a los pocos minutos, sin hacer ruido ..., le puse seguro a la puerta; en el momento en que Any se levanto de su asiento para irse a comer, la detuve, sus ojos denotaban contrariedad, su mirada leyó en mis ojos lo que pretendía hacer con Ella, la lleve hasta mi escritorio, Ella no decía ni una sola palabra, la subí al escritorio, yo me senté en mi silla. La tenia a mi altura, la mire a los ojos y le pregunte –no me recuerdas, no me conoces, y Ella solo se sonrió irónicamente, -me estas provocando?, le pregunte y su mirada fue retadora; entonces la acaricie sus piernas, su cintura, la hice hacia tras y con sus manos se sostuvo, la bese, sus labios rosas en mi boca, de forma exquisita mordió mis labios, con mi lengua la recorrí hasta sus piernas; mi cabeza busco entre sus pierna, la despoje de su ropa interior, una pequeña tanga que guarde en el bolsillo de mi pantalón, y empecé a tentar el calorcito, metí un poco el dedo, mi dedo jugaba en su interior y lo sentía resbalar entre sus paredes, y después probé su sabor, chupe mis dedos, me deleite de su excitación ...
La acosté completamente sobre el escritorio y la jalé hasta quedar su vagina en mi cara, ahí me quede un rato, besando cada centímetro de su caliente sexo, lamiendo, chupando, una y otra vez ... hasta que quede satisfecho, de haber probado que entraba mas que un dedo ahí. Me levante de mi asiento, me bajé el pantalón, el bóxer, y así nada mas, le metí toda mi verga, podía sentir su calor, y la forma de como me apretaba; pero no decía nada, solo lo disfrutaba, como si quisiera quedarse con mi verga dentro, por siempre ...; me movía atrás, y luego adelante, una vez mas, hasta que empecé a tener ritmo, sentía como iba a llegar, mucho antes de lo esperado, pero es tanta la excitación y el morbo de hacerlo, que no Ella no pudo mas, hasta que se incorporo, y me abraza muy fuerte, yo hago lo mismo, y en voz baja le dije: -disfrútalo, que es solo para ti ...
Cansada ya, la senté en mi silla, mientras yo me recargaba en el escritorio, me acomodo; me sentó sobre el escritorio, con la verga parada y todavía húmeda por Ella. Tomo unas galletas que tenia ahí cerca y espolvoreo un poco, encuentro unas de chocolate y las unto... como tanto lo había deseado tenerla, la saboreo, las pruebo, la chupo, la lamió, era mucha su ilusión de hacerlo, que la metió a su boca; una y otra vez, con su mano se apoyo para jalármela, mientras con la otra me acaricio mis testículos; de vez en cuando me los chupaba, también los saboreaba, hasta que le dije -voy a terminar, que acercara mas galletas que se las iba a decorar y a ponerles algo mas de sabor; pero Ella mas se caliento, no soltó mi verga, succiono mas, todo lo que podía dar su boca, se lo guardo, lo junto con la saliva, e hizo mucho mas del néctar que tanto le gustaba, y después lo dejo caer sobre las galletas; me miro, y se las empezó a comer ... de una por una, saboreando mi semen caliente con sabor a galleta; me excito ... mientras te las comes con una mano, con la otra me comenzó a masturbar; no complacida, quería mas, me acariciaba mis testículos, luego mi verga, hasta que logro hacerme echarle otro chorro ... lo disfruto como nadie ...
Cuando todo parecía haber terminado, se subió al escritorio y se hincó de cuatro, se subió la falda mostrándome su culo, -métemela decía con desesperación, le sobe las nalgas y le di unas palmaditas, y luego otras mas fuertes, dejándole las nalgas rojas y mi mano pintada en sus nalgas, luego le bese el lugar donde la había lastimado, con su culo en mi cara, lamí su vagina con mi lengua y luego le mordí la lengua, Ella grito y me suplico que se la metiera y la obedecí. Se la metí toda, en lo mas profundo una y otra vez, -así, así, me gritaba Ella, -dame mas, mas; mis manos en sus caderas de vez encunado le daba nalgaditas mientras Ella me decía cosas sucias que me hacían excitarme más; mis manos se anclaron a sus senos, se los acaricie y se los apreté, unos de sus senos se salio de la blusa, eso me excito y se lo apreté, jale su pezón y ella se conmociono, mientras que la penetraba con mi verga, Ella grito, -me vengo, yo me sentí llegar también, podía ver su vagina, saque mi verga de su vagina y se la metí en el ano, Ella grito, su ano se dilato, se la metí mas duro, Ella gritaba, -duele decía, duele, pero no me la saques, sigue. Su vagina comenzaba a gotear, su ano estaba algo irritado y dilatado, yo sentía que estaba apunto de explotar, entonces Ella grito un fuerte, calido y excitante –haaaaaa, yo no aguante más y explote, me vine y llene sus nalgas de semen, mientras que ella chorreaba por su vagina, sus líquidos vaginales quedaron en el escritorio, que después limpie. Los demás estaban apunto de llegar de comer; la acompañe al baño para ayudarle a limpiar; estando dentro del baño, me dio un profundo beso que tardo al menos 2 minutos, luego le ayude a limpiarla, pero me volví a excitar…
Al salir del trabajo le dije –bienvenida, Ella me sonrió y dijo –gracias. Cuando llegue al coche me busque las llaves en el pantalón ahí me di cuenta que me había quedado con su tanga y que el estrés se había ido.