
Vivía con mis padres en la finca de Valle Hondo; cuando tenía como cuatro años, mi padre murió en una emboscada que le tendieron al padre de Sonia; según se supo posteriormente, querían secuestrarlo; a raíz de ese suceso; la finca fue vendida, y mi madre, dos hermanos y yo, viajamos a Bogotá, y vivíamos en casa de los padres de Sonia, como si fuéramos de la familia.
Yo estudié en los mejores colegios, hasta que no quise seguir estudiando más; Flor, mi madre, falleció cuando yo tenía siete años, nosotros seguimos viviendo con los padres de Sonia; hasta que decidí irme a vivir del todo con Sonia y con Oscar.
Desde pequeña, he tenido una gran precocidad sexual, a los ocho años, aprovechaba que dormía con Oscar y con Sonia, y los excitaba, besándolos cuando estaban dormidos; ya yo había visto hacer el amor de ellos, en todas las formas, así que, por las noches, yo repetía todo el repertorio de lo que había visto, con los cuerpos de ellos.
Empecé hacerlo con Sonia, sin que ella se diera cuenta, le chupaba los senos, le metía los dedos por el sexo, y en varias oportunidades, me colocaba entre sus piernas, y la besaba en el sexo, y le chupaba el gallito, varias veces se alcanzó a desarrollar en orgasmos deliciosos, y en múltiples oportunidades, en el momento en que su explosión era demasiado intensa, se despertaba; y entonces, veía como buscaba afanada a Oscar; para que completara lo que yo había empezado.
Recuerdo que lo que me obsesionaba en esa época, era saborear la leche que expelía la verga de Oscar; para mí era lo máximo, poder ver, cuando Sonia, lo ordeñaba con la boca, luego de que él la había cabalgado por mucho rato, y la había hecho venir, en múltiples orgasmos; yo me saboreaba, pensando en las delicias de los jugos de Sonia, escurriendo por esa verga toda parada, y verla a ella, como lentamente se la lamía toda, y luego se la chupaba por un rato, hasta que él le explotaba en su boca.
Entonces, mi cerebro explotaba también, y mi cuerpo se sacudía al sentir como toda la cama temblaba con las convulsiones de Oscar.
Todo eso que desde niña, yo había visto; lo anhelaba para mí, y en una oportunidad, en que ellos acababan de hacer el amor; cuando el se derrumbó desgonzado satisfecho, yo me apropié de la verga aún palpitante; que toda húmeda de los jugos de ella, y de los restos de la leche de él; y se la chupé, dándome gusto en lo que más había querido, por tanto tiempo.
Que pasó entonces ?.
Sonia, ya un poco recuperada, del placer que acababa de sentir, sintió los movimientos de mi cabeza subiendo y bajando, al chuparle la verga a Oscar, y con un sobresalto, le dijo a Oscar que mirara lo que yo estaba haciendo.
Oscar, se sentó inmediatamente, y me retiró de encima de su vientre; la reprimenda fue divertida, por cuanto, a pesar de que ellos querían poner cara de circunspectos adultos; yo intuía que en el fondo de todo lo que me estaban diciendo, se ocultaba unas ganas irreprimibles, de soltar la carcajada, y celebrar mi ocurrencia, así como su sorpresa.
Ya recuperados de la sorpresa, y tras una mirada de inteligencia entre ellos; soltaron una gran carcajada, y se pusieron a comentar; que todo lo que me habían dicho a mi, era exactamente igual, a lo que la sociedad imponía que se dijera a los niños, y que ellos jamás habían compartido; se ridiculizaron ellos mismos, y por último, terminaron solo pidiéndome, que por seguridad mía y de ellos, jamás fuera a comentar con nadie, lo que yo había hecho.
Posteriormente, se pusieron a interrogarme acerca del por qué, yo había actuado así; yo con toda franqueza, les hice toda la narración de todo lo que había visto desde la primera vez que me había quedado con ellos, y todos mis deseos de saborear los placeres, que ellos saboreaban.
Esa noche, solté de una sola parrafada, todo lo que tenía dentro de mi, comenté que me había amanecido más de una noche, libando el dulce néctar de Sonia; así como, todo el deleite al chupar y lamer, como si se tratara de un cono de helado, el tierno miembro de Oscar.
De esa noche en adelante, ellos ya no se cuidaban de ocultar sus deseos sexuales, delante de mi; y en más de una oportunidad, yo osadamente, intervenía en sus encuentros, acariciando y besando sus cuerpos.
El día que cumplía mi onceavo cumpleaños, ellos me hicieron un regalo, que me gustó mucho, yo acababa de salir de bañarme, y estaba toda triste pensando que se habían olvidado de la fecha, tan importante para mí; así que cuando Sonia, me llamó, yo me hice un poco la reacia a acudir a su llamado, pensando en hacerles sentir mi enojo; cuando me volvió a llamar, no me tocó de otra que acudir, y me encontré con la sorpresa de mi vida.
Se trataba de una bicicleta, que yo había visto en una vitrina, y de la cual me había prendado; había además una cantidad de paquetes y cajas. Mi sorpresa fue inmensa, no sabía como expresarla, mi agradecimiento lo hice en medio de lagrimas y risas nerviosas.
Cuando terminé de abrir paquetes y talegos, y admirar todo lo que me obsequiaban, corrí a la cama donde ellos se encontraban y con toda la emoción, los besaba y acariciaba en agradecimiento; en todo estos movimientos de exaltación, yo quedé, montada a horcajadas encima de Oscar, sintiendo en mi sexo desnudo, el suyo en estado de semierección; yo no me retiré de ahí, sino que por el contrario, inicié una suave rotación, hasta que conseguí que se le pusiera totalmente erecto.
Sonia, me miraba y sonriendo, me dijo: --Es mejor que no lo excites más, todavía no estás lo suficiente desarrollada, como para recibirlo en tu interior.
Yo, continuando con mi movimiento de cintura, estaba en la gloria sintiendo por primera vez, la enloqueceClara fricción de una verga, y mi respuesta fue una suplica, en la que le manifestaba que lo que estaba sintiendo en ese momento; no lo había sentido jamás, y que por favor me dejara continuar.
Oscar, estaba transportado, y él también argumento, que con lo que yo estaba haciendo, no me haría daño alguno, y que me dejara continuar hasta cuando yo sintiera o el explotara.
Continué con mi cabalgata, hasta que sentí que el mundo desaparecía de mi alrededor, comencé a flotar en un ensueño maravilloso, y solo mucho rato después, recobré la conciencia, encontrándome al lado de Oscar y de Sonia, que unidos por sus sexos, reposaban la culminación de la tempestad, que yo había desencadenado.
Ese día fue el más feliz de mi vida, vestida con toda la ropa nueva que ellos me habían comprado, fuimos a pasear, estuvimos presenciando un espectáculo de patinaje en el hielo, que había llegado de Estados Unidos, y por la noche fuimos a comer a un restaurante, donde me di gusto comiendo lo que más me apetecía.
En la noche, cuando ellos ya se había acostado, yo mimosa y contenta, les tributé todo mi agradecimiento, los besé con toda mi alma, y feliz recibí los primeros besos de pasión, de labios tanto de Sonia como de Oscar.
Lo que había hecho yo en la mañana, de subirme sobre el cuerpo de Oscar, lo hice en la noche sobre Sonia, puse mi sexo a la altura del de ella, y comencé a rozarcelo, Los vellos de su pubis, me hacían sentir unos corrientazos en todo mi organismo, sosteniendo sus manos, para que no me fuera a retirar de encima de ella, seguí mi galope, mientras me agachaba a besar y chupar sus enhiestos pezones, que rápidamente, se erectaron por mi torturánte caricia.
Oscar, miraba el espectáculo con toda complacencia, y yo como viera que no recibía ningún reproche, continué con más ahínco, en la búsqueda del placer de Sonia, en conjunción con el mío.
Con la boca de mi hambriento sexo, colocada sobre la de Sonia, buscando el sitio de mayor sensibilidad, logré que respondiera pronto, con envites de su pubis, y con movimientos contrarios pero complementarios a los míos, hasta que sentí que se entregaba a gozar un delicioso y largo orgasmo, el cual acrecenté con besos y caricias en sus senos.
Aprovechando su indefensión al ser derrotada por la fuerza de su propio huracán, cambié de posición, y me apropié de su sexo, con mi boca; iniciando un acucioso descubrimiento de toda su intimidad con mi lengua, y mis labios; que no terminé sino cuando tras muchos orgasmos de su parte, me di cuenta de que ella, había perdido la conciencia de si misma.
Oscar, me tomó delicadamente en sus brazos, y con todo cariño, bebió en mi boca, toda la huella de la pasión de Sonia, y de mi afanosa tarea.
Cuando sentí sus labios sobre los míos, le pasé la lengua y por primera vez en la vida, sentí el placer de un beso apasionado, me rendí a gozar todo lo que el quisiera hacer conmigo, y así sentí el placer de una lengua en todo mi cuerpo, él orquestó en mí, la mejor sinfonía de su vida.
Transportada de pasión y de ansias de más placer, repetía en frases que condensaban todo el sentimiento, la urgencia de mi entrega, y lo feliz que me sentía, al ser amada como mujer, por el hombre dueño de todo mi amor.
Esa noche, Oscar, me preparó lo mejor que el sabía, y me poseyó por atrás, yo hice todo lo que él me indicó, y sentí cómo me repletó mi interior con toda la leche de su hermosa verga.
Fue la mejor celebración de un cumpleaños que he tenido en mi vida, a partir de ese día, su amor y su pasión las he compartido plenamente.
El virgo de mi sexo, lo entregué ........en un paseo, a Cartagena, fue ese mismo año, estabamos de vacaciones, y estabamos en un apartamento, que tiene Oscar, en un edificio del laguito; una noche, Oscar y Sonia, se fueron a una fiesta del Club Cartagena, y yo me quedé sola en el apartamento, como no había nada bueno para ver en televisión, salí al balcón, desde ahí, podía ver parte de la ciudad antigua, el Laguito, y por el otro lado las terrazas de otro edificio, adyacente al nuestro.
En una de las terrazas, vi a dos muchachos como de unos doce o trece años; ellos con risas y zalemas, me hacían toda clase de señales, la semi penumbra de los balcones, no me permitía apreciar bien, las facciones y la edad de los muchachos.
Como insistían en llamar mi atención, resolví dar respuesta, a sus reclamos, y a gritos de balcón a balcón, les contestaba, todo lo que deseaban saber, en un momento dado, nos pusimos de acuerdo en bajar y encontrarnos en la heladería de los bajos del edificio.
Con toda coquetería, me organicé bien antes de salir, y bajé a encontrarme con los vecinos; me vieron llegar y se acercaron decididos, se trataba de una jovencita de trece años y su hermano de doce años.
Ximena y Julián; oriundos del Huila, se encontraban desde hacía más de un mes de vacaciones, y les faltaba unos días antes de regresar a su casa.
Ella era la que llevaba la voz cantante, su hermano hacía y asentía a todo lo que ella opinaba, cuando apenas la vi, y me di cuenta de que era mujer, con un poco de sorpresa se lo hice saber, toda vez qué yo había pensado que era dos muchachos los que me hacía señas, desde la otra terraza.
Ximena, me respondió que en varias oportunidades la habían confundido con un muchacho, debido a su corte de pelo, en efecto ella lo tenía más corto que su hermano, pero en cuanto a todo lo demás, era toda una mujer, un cuerpo bien desarrollado, que me causó admiración y envidia cuando lo pude apreciar, ya sin la amplia camiseta que ocultaba todos sus encantos.
Nos presentamos formalmente, y los invité a la heladería a tomar unos helados, y con la clásica conversación de los encuentros ocasionales, me enteré rápidamente de toda su vida, donde vivían y donde estudiaban; en igual forma, les conté todo acerca de mi vida; y cuando los helados se acabaron, los invité a subir al apartamento donde estaba viviendo.
Ellos aceptaron, y por el intercomunicador del edificio de su apartamento, le informaron a su madre a donde se iban, quedando de asomarse a la terraza para indicarle el apartamento a donde se encontraban.
En el apartamento nuestro, ellos se dirigieron rápidamente a la terraza y desde allí, comenzaron a gritarle a su madre, para que se asomara, y hasta que ella no se asomó, no estuvieron tranquilos, luego recorrieron en mi compañía, todo el apartamento
y por último, nos acomodamos en la sala, donde retomamos la conversación acerca de nuestras vidas, y demás tonterías intrascendentes de personas apenas conocidas.
Ximena, trataba de impresionarme con ademanes de mujer madura, y comentaba acerca de aventuras con muchachas de más edad, así como acerca de los muchachos que la pretendían y a los cuales no les demostraba ningún interés.
A todo lo que decía, le pedía a Julián que aseverara su certeza. La conversación entró en una monótona reminiscencia de actos infantiles, yo estaba ya aburrida, de los dos visitantes, en realidad no teníamos nada en común, entre ellos y yo.
Así que, tomando una actitud, de franco desenfado, les dije que me iba a poner a ver una película que habían alquilado mis "padres", y que iba aprovechar de que ellos se demoraran, para verla antes de que llegaran.
El tema de la película, les interesó, y les dije que se trataba de una película de sexo, prohibida para menores, por consiguiente ellos debían decidir si quedarse a verla conmigo, o regresar a su apartamento.
Ximena, consultó algo con su hermano, y dijo: Voy a llamar a mi madre a decirle que nos quedamos a ver una película, de acuerdo?. Esta bien dije yo; ustedes ya saben a que atenerse, la película es de puro sexo; si están seguros de que quieren verla ?.
Si respondió rápidamente Ximena, y su hermano, como un eco, dijo sí.
Coloqué la película, y me senté a verla, ellos se sentaron de frente al televisor, y comenzaron a ver las ardientes escenas; yo ya había visto la película varias veces, solo quería ver, la reacción de ellos; y ésta no se hizo esperar.
Ximena, se arrimó a mi, y en un susurro me dijo: Me gusta, todo lo que estoy viendo, así aprende uno como hacer el amor, no estas de acuerdo ?.
Si, yo he visto otras películas de esta clase, y me gustan, uno debe estar preparada.
En otro momento, se volvió arrimar a mí, y al oído me dijo: Te gusta ver, esas vergas tan lindas ?.
Todas las noches me sueño, con hermosas vergas, que acaricio y beso, así como he visto en las películas.
Pero nunca has visto, una verga de verdad ?.
Si, pero no así toda parada, como la que estamos viendo.
Quisieras ver la verga parada de Julián ?.
No, me daría mucha pena, solo que tú se la hicieras parar, porque a mi, me da como miedo.
Es pequeña todavía, pero la tiene así de linda, como la de ese tipo de la película.
Acaso tú, se la has visto parada ?.
Sí, varias veces.
Cuéntame como has hecho para vérsela, o es que ustedes han jugado al papá y a la mamá ?.
Ya la tiene toda parada, mira como se le nota el pantalón.
Ximena, si me dices toda la verdad, estoy dispuesta a verlo a Julián, con su verga parada.
Que quieres saber ?.
Has hecho el amor con Julián, alguna vez ?.
--No en la misma forma, como muestran en la película, pero si nos hemos acariciado, los sexos.
Estoy ardiendo, mira como estoy de mojada, mete la mano debajo de mi falda.
Uy!!!. pero estás sin calzones. ......abre las piernas.
Pon la mano sobre mi sexo, pero con disimulo que Julián no se vaya a dar cuenta.
Por él no te preocupes, él hace todo lo que yo le diga que haga.
Ten cuidado, me da pena.
Uy!! cierto estas toda húmeda; ...pero cuéntame porque no usas calzones.
Me gusta sentir el fresquito del viento, en mi chuminito.
Lo llamas Chuminito ?. yo lo bauticé de Cofrecito.
Estás mojada, como yo, o no ?.
Si, espérate estoy ardiendo, me voy a quitar esta camisa, pero seguro que no llegara tus padres ?.
Tranquila, que ellos apenas se fueron a la fiesta del Club, y no regresaran sino a la madrugada.
Entonces, me voy a quitar toda la ropa; Quieres que Julián también se desvista ?.
No, quítate tu la ropa, y después vemos...
Ximena, se quitó rápidamente la camisa, y el pantalón corto, quedando rápidamente en brassier y pantys; Clara; la miró y observó el maravilloso cuerpo; era toda una hembra, que encerraba una actitud de niña mimada, caprichosa y dominante.
Dispuesta a ver, hasta donde llegaba, en su afán de asombrar a su joven vecina, como se consideraba Clara, que con toda su experiencia, encerraba una mujer madura y experimentada, en un cuerpo a punto de florecer, donde sus formas de mujer se esbozaban con promesas de bellezas y de infinitos placeres.
Ximena por el contrario, se sentía orgullosa de mostrar su cuerpo rotundo y florecido, y continuando con su decisión, se zafó su brassier y se quitó los pantiys, quedando desnuda totalmente; no se sentó, sino que mostrándose ante Clara, le preguntó lo que opinaba de su cuerpo.
Oh! que envidia, dijo Clara. eres una belleza, cuando te vi por primera vez, no pensé que tuvieras un cuerpo tan bonito; por que no lo luces ?.
Oh no, mis padres, son muy estrictos, y no me dejan.
Muéstrenme como se acarician los dos ?.
De acuerdo,.. ven Julián, desvístete y muéstrale tu miembro parado a Clara.
Julián obediente, comenzó a desvestirse, sin quitar la mirada de la pantalla del televisor, rápidamente quedó desnudo, y le preguntó a Ximena: Que quieres que haga ahora.
Párate aquí en frente de ella, pero bien cerca, para que vea como es una verga parada.
Quiero es ver como se acarician los dos; dijo Clara.
Está bien, ven Julián, acostémonos, como hacemos en nuestra casa; en este sofá, cabremos los dos.
El muchacho obedientemente, se situó como le indicaba su hermana, y ella colocándose de lado, le puso la mano en la verga, y comenzó a masturbarlo lentamente, mientras le ordenaba que le besara los senos, y que con la mano le acariciara el sexo.
Así estuvieron durante un largo minuto, luego Ximena, dirigiéndose a Clara; le dijo como en plan explicativo: "Así, es como gozamos nosotros".
No hacen más ?. quiero decir, .... nunca te lo ha metido ?.
Tienes que jurarme solemnemente, que nunca a nadie, le contarás lo que te diga, vamos júrame por la vida de tus padres...
Está bien, te juro por la vida de mis padres que nunca voy a contar nada de lo que tu me digas. De acuerdo ?.
Esta bien; si lo hemos hecho como tu dices, desde cuando yo tenia nueve años, y Julián tenía ocho, verdad Julián ?.
Julián; contestó afirmativamente.
Háganlo ahora, quiero verlos.
Por qué no lo pruebas tú, se siente tan rico, además no hay ningún peligro, pues Julián, todavía no bota leche.
No, me da mucho miedo, quiero solo verlos y otro día tal vez, decida dejarme hacerlo.
Ven Julián, mostrémosle como se siente de rico, métemelo bien despasito para que ella lo pueda ver todo.
El muchacho obediente, se colocó en la posición que le ordenaba su hermana, y se lo fue introduciendo, lentamente como ella le había pedido que lo hiciera.
Clara, se acercó más a ver, toda la operación, y cuando ya todo el pequeño miembro había desaparecido en el "Cofrecito", acercó su cara a la de Ximena, y le preguntó: sientes muy rico.
Es una delicia, y cuando comience a meterlo y sacarlo sentiré mucho más rico, diciendo esto; le ordenó a Julián, que empezara a metérselo y sacárselo lentamente.
Clara, aprovechó el momento, y comenzó a acariciar los senos de Ximena; como no hubo rechazo; se arrimó y comenzó a besar los pezones y luego a chuparlos; Ximena, se había olvidado de dar más ordenes, estaba dedicada a gozar la excitación de sus sentidos, así que Clara, en forma decidida, arrimó su cara a la cara de la gozaClara, y la besó, primero en las mejillas, y luego en la boca, dándole la lengua, así como estaba acostumbrada a hacerlo; mientras que sus manos, seguía torturando esos preciosos senos, que eran su envidia y su obsesión.
Robó el aliento de la boca de Ximena, en el momento de mayor placer, mientras con sus dedos apretaba fuertemente los pezones, haciendo gritar de dolor y de placer a la torturada Ximena.
Mucho rato después de que había terminado, en un explosivo orgasmo Ximena se recuperó, y mirando a Clara, le preguntó; que me hiciste tú, que por primera vez en la vida he sentido una explosión en todo mi ser, como nunca me imaginé, que se pudiera presentar.
No pude resistir la tentación, estabas tan hermosa, y tus senos son tan lindos, que creó que me enloquecí, al verte, y por eso te besé y te chupé como lo hice; perdóname, pero fue tan rico, y eres tan hermosa.
No te preocupes, no te lo decía por enojo, me gustó hartísimo, lo que nunca me había imaginado que yo pudiera sentir placer con otra mujer.
Fue algo que vi en una película, pero se siente delicioso, no estás de acuerdo ?.
Sí, será posible que mañana, podamos repetir lo de hoy ?.
Creó que sí, mis "padres", viajan mañana por la tarde a las Islas del Rosario, les diré que no voy, para quedarme con ustedes, les parece bien, a las dos de la tarde ?.
Está bien, pero recuerda tu juramento, y ahora con mayor razón después de que me besaste; de acuerdo ?.
Sí, pero no se vayan todavía, es temprano, y quiero que tú me beses a mí.
Hagámoslo los tres de acuerdo?.
--Solo quiero que tu me beses, con Julián me da miedo, todavía.
Tontica, no debes sentir temor con Julián, pero para tu tranquilidad, yo te besaré primero, y si lo permites, después te besará Julián;.... Si?.
Bueno, me voy a quitar el vestido. Clara, hizo lo que decía, y se quitó el vestido, quedando desnuda totalmente.
Tu eres muy linda también, verdad Julián ?. Hace dos años, cuando tenía la edad que tu tienes ahora, yo no era ni la mitad de hermosa de lo que eres tú, cierto hermanito ?.
Ni la mitad, es muy bonita, Clara. Aseguró Julián.
Vas ha ser, toda una belleza, te lo puedo asegurar.
Me hacen sonrojar, con sus comentarios; dijo Clara.
Mira esas bellezas de teticas, son tan preciosas, que provoca, chuparlas; y te advierto que no soy ninguna maricona; porque te voy a contar; en el colegio, muchas peladas, se me han insinuado, y yo prefiero hacerme la tonta.
Pero cuando uno está toda excitada, si se permite pensar, en todas las alternativas posibles; verdad ?.
Ah! lo dices por lo de ahora, cuando me lo estaba metiendo Julián ?.
No, porque cuando he visto películas donde muestran todo lo que hacen, me acaricio, imaginándome todas las posibilidades, así como tu sentiste de rico, cuando te estaba clavando Julián, mientras yo te besaba y te chupaba, ayudándote alcanzar todo el placer posible.
Bueno, si es verdad, pero solo en esas circunstancias, cuando a una la tienen bien ensartada.
Hermanita, dijo Julián, si vas a hacer algo, hazlo ya, porque es tarde.
Tú, te callas, estoy aclarándole a Clara, que a pesar de que la bese, no soy maricona.
Eso, es totalmente claro, para mí, dijo Clara; pero quiero que lo hagas.
Ximena se arrimó a donde se encontraba Clara, y le puso las manos en los hombros, y mirándola a los ojos, le dijo: --Te voy a enseñar, como te besará un hombre el día que te lo vaya a meter.
Que debo hacer yo ?. Preguntó Clara.
Quédate tranquila, y deja que yo haga todo, así como lo hizo el tipo de la película.
Con ademanes decididos, la acercó a su cuerpo, y con una mano le levantó la cara, para luego, arrimar su boca ansiosa, y besarla apasionadamente, dándole la lengua, mientras con sus manos, la acariciaba toda.
Luego, tomó un respiro, y preguntó si le gustaba, sin esperar respuesta la fue acostando en el amplio sofá, y empezó un periplo de besos y lamidas, por todo su cuerpo, llegó a su sexo, y rápidamente lo besó para continuar por los muslos para abajo, volviendo nuevamente al templo de su obsesión, de su temor, y su cobardía.
Besaba un seno, chupaba un pezoncito, y bajaba rápidamente a besar por fuera el sexo, para regresar a besarla en la boca, no se atrevía a hacer lo que más quería; y ya Clara, se estaba impacientando.
A punto de mandar todo al diablo, y demostrarle a Ximena, como se debía hacer, sintió que la hermosa muchacha, colocándose en sentido inverso a la posición de su cuerpo, enterraba su cara, entra las piernas, y por primera vez, sacaba tímidamente su lengua para probar, de introducirse entre los labios verticales de su hambriento chuminito.
Clara, optó por dejarla hacer lo que quisiera, quería ver hasta donde llegaba, y contuvo sus deseos de darle placer como ella bien sabia.
Ya decidida Ximena, luego de haber dado la primera lamida, se olvidó de todo lo que había dicho anteriormente, y ofició en el sexo de Clara, todos sus deseos e impulsos reprimidos, demostrando que cada oportunidad en que alguna amiga o compañera, le había insinuado algo, junto al vehemente rechazo, se había creado en su interior un deseo incontrolable y la frustránte renuncia, solo alimentaba más y más el deseo de demostrarse que solo los hombres la atraían, obligando a Julián; en cada una de esas oportunidades a que le señalara con su varita mágica, el camino correcto de las mujeres.
Clara disfrutó de ese bautizo de Ximena, a la religión de los aClaradores de Lesbos, y cuando ya saciada de placer, le pidió a Ximena, que se tomara un descanso; ésta protestó, diciendo que no había acabado todavía; como si quisiera celebrar en Clara, todos los rechazos de su vida.
Clara, ahora que había conseguido que Ximena, fuera la de la iniciativa, con delicadeza empezó ella a darle a la ardiente joven una lección de sabia experiencia; rápidamente la llevó a los limites del infinito; y tomando la dirección de la fiesta, llamó a Julián, y le dijo: ahora, méteselo por el culo.
El muchacho obedientemente, hizo lo que le indicaba Clara, y tomó las primicias de la entrada posterior de su hermana; la cabalgó mientras Clara, arrancaba de la fresa delantera los latidos de sensaciones ignoradas, que se explayaron por todo el organismo, y solo el bienhechor desmayo impidió que Ximena, enloqueciera de placer.
Mucho rato después, ya recuperada de su éxtasis, Ximena, con una mirada en la que brillaba la ensoñación de lo vivido, con una dulzura en su voz, aún desconocida para ella misma, le pidió a Clara, que le indicara a donde podía bañarse, y si la podía acompañar.
Se bañaron los tres, cuidándose de no ir a mojarse el pelo, y luego de secarse, los dos hermanos se afanaron en vestirse, para retornar a su apartamento; en el momento de despedirse, Ximena, con todo cariño le dijo a Clara: --Clarita, lo que hice hoy contigo y lo que tu me hiciste a mi, no lo olvidare jamás en la vida, me siento diferente, como en una nebulosa, estoy feliz, no quisiera irme de tu lado, sé que toda la noche estaré pensando en ti.
Con un beso en la boca se despidieron las dos jóvenes, y cuando Julián se despedía, Clara, lo besó también en la boca, haciendo colorear al sumiso muchacho.
Clara, quedó sola, y se puso a meditar en todo lo que había ocurrido, excitada por su recuerdo, se acarició frenéticamente, y derrotada tras múltiples venidas, se quedó dormida; solo vino a despertarse a las tres de la mañana, cuando Sonia y Oscar, llegaron de la fiesta.
Los pormenores de la fiesta, los intentos velados de la personas que habían conocido, los coqueteos de hombres y mujeres, para con la pareja, así como uno que otro avance osado de algún desinhibido, causaban la hilaridad de la pareja, haciéndole el comentario a Clara; ya desnudos y en la cama, cuando estaba acariciándose entre los tres, Clara; les comentó todo lo que había hecho en la noche, con sus vecinos.
El recuento de Clara, los motivó aún más de lo que estaban, y con la solicitud de que describiera absolutamente todo, hizo que la madrugada los encontrara gozándose apasionadamente.
Cuando a las once de la mañana se despertaron, Oscar y Sonia, habían decidido de común acuerdo con Clara, en dejarla sola por una hora, más o menos a las dos de la tarde, y luego sigilosamente, sorprenderlos en lo que estuvieran haciendo.
Un poco ansiosos, almorzaron a la una de la tarde, y luego de organizar como debían actuar, salieron del edificio Oscar y Sonia, dejando a Clara, a la espera de Ximena y de Julián.
Un poco después de las dos de la tarde, llegaron los hermanos, felices se saludaron, y preguntando de si no habría algún peligro de que regresaran los "padres" de Clara, se pusieron a contarle a ella, las incidencias de la llegada tarde a donde sus padres.
Resulta, que cuando llegaron su madre, los estaba esperando con una correa en la mano, y los recibió a fuetazos, por la tardanza, Ximena, le comentó a Clara, que ella iba tan feliz, con todo lo que había hecho con ella, que los correazos recibidos fueron un acicate, para sentir un largo y delicioso orgasmo, y aún había hecho lo posible por recibir ella, los destinados a Julián.
Mira las marcas, dijo Ximena, descubriendo sus piernas, y mostrando trozos de piel colorada, donde había recibido el castigo.
Clara, la acarició en esas partes, y Ximena al sentir el contacto de la caricia, se estremeció totalmente.
Clara, los invitó directamente a la alcoba, y sin más preámbulos, comenzó a besarse con Ximena, en un apasionado beso, que fue correspondido con toda la ansiedad; Julián, presenciaba la escena y su miembro parado, demostraba la excitación que sentía.
Las dos jóvenes se desnudaron una a la otra, y pronto estuvieron desnudas, continuaron besándose, y en una pausa de su pasión, Clara invitó a Julián a desnudarse y unirse a ellas.
El muchacho rápidamente se desnudó y se acostó en la cama, al lado de su hermana; esta lo recibió con un abrazo y besándolo le dijo: --hasta anoche, te dominaba totalmente, y hacías todo lo que te pedía, hoy me siento totalmente diferente, y solo quiero que tu goces así como yo, sabes que seremos amantes para siempre, y quiero que sientas la felicidad que yo siento por ese motivo.
Julián, la miró asombrado, le parecía estar escuchando a otra persona, no a su dominante hermana; Clara, contemplaba toda esta escena, con una sonrisa, ella solo quería que algo ocurriera y rápido, antes de que regresaran Oscar y Sonia.
Ximena solo quería revivir las sensaciones de placer que había encontrado en el cuerpo de Clara, así que empezó a oficiar sobre el dispuesto cuerpo de la ninfa, el rito de toda su aClaración; rápidamente la transportó a la gloria, y cuando Clara, en el ensueño de un delicioso orgasmo, creyó que era un dedo de Ximena, que acariciaba internamente su dispuesto sexo, sintió en medio de su explosión un placentero dolor al ser arrebatada su virginidad para siempre, por la enhiesta verga del pusilánime Julián.
Así los encontraron Oscar y Sonia, que con todo sigilo, habían regresado; Clara besándose y acariciándose con Ximena, mientras Julián en una cabalgata, que cualquier hombre envidiaría, entraba y salía del cuerpo de Clara, con su miembro, en el que se veía la huella de su triunfo.
Esperaron de que Ximena estuviera gozando un orgasmo producido por las caricias de Clara, y entraron haciéndose los sorprendidos,
Hola!!, que hacen ustedes ?. dijo Oscar.
Los dos hermanos, quedaron paralizados del susto, solo Clara, con una sonrisa, vio como procedían sus "padres, de acuerdo al plan propuesto.
Luego del susto inicial, Sonia, interrogó a Clara, de acuerdo a lo convenido, y Clara, haciéndose la compungida, contó todo, pidiendo que no los fueran a castigar, por lo que habían hecho.
Bien, ahora quiero saber, acerca de lo que dirían sus padres, si se enteran de lo que están acostumbrados hacer ustedes, dijo Sonia, dirigiéndose a Ximena.
No señora, por favor, por lo que usted más quiera, no vaya a decirles nada a ellos, se lo suplico, haré todo lo que ustedes digan, mis padres nos matarían, ambos son violentos.
Vamos a ver, como solucionamos este problema, dijo Oscar.
Esta decidido, esto se lo comentaremos a los padres de ellos, y que se sometan al castigo que les corresponda, dijo Sonia; tomando el papel de intransigente, que se había propuesto.
Por favor, señora, haré todo lo que usted quiera dijo con lagrimas en los ojos; Ximena.
Tranquila amor, no hay que ser tan duros con los muchachos, dijo Oscar. Veamos, si cumplen con todo lo que promete esta hermosa jovencita.
No, esto es inconcebible, no se les debe perdonar su falta.
Veamos, tu nombre es Ximena, verdad ?.
Si señor, y el es Julián.
Bueno, ambos están dispuestos a hacer lo que digamos, para guardar silencio, por lo que descubrimos, cierto ?.
Si señor, todo lo que ustedes digan; verdad Julián ?.
Si, señor, dijo el pálido muchacho.
Que harían por nosotros, dijo Sonia.
Quisiera verlos, acariciarte a ti, mi amor, dijo Oscar, es una idea que se me ocurre, en este instante.
Tu estas loco, quiero que sean castigados.
Por favor, señora, haré con gusto lo que su esposo pide, pero por favor, mis padres no lo deben saber.
Está bien, si prometen solemnemente que nunca comentarán nada de lo que ocurrió en este apartamento, y de lo que hicieron, tal vez, solo así, podía permitir lo que mi marido quiere.
Oh! sí señora, le juro, que jamás nunca saldrá de nuestros labios una sola palabra. Cierto Julián.
Lo juramos, señora, y haremos todo lo que ustedes quieran.
A ver Ximena, arrodíllate ahí en la cama, y comienza a desvestir a mi mujer, luego te diré, lo que debes hacer.
Sonia, se arrimó a la cama, y se puso al alcance de las temblorosas manos de Ximena, esta con un poco de torpeza, comenzó a desvestir a Sonia, quién mientras tanto, apreciaba las rotundas formas de la joven, y se frenaba en el impulso de acariciarlas, como deseaba.
Rápidamente quedó desnuda Sonia, y Ximena esperó a que Oscar, le dijera lo que tenía que hacer.
Oscar, le dijo a Sonia, que se acostara boca abajo; y a Ximena, le ordenó que comenzara a besarla desde los pies hasta la cabeza.
Ximena, obedeció, mientras sentía como las manos de Oscar, acariciaban sus encantos, cuando llegó al nivel de las nalgas de Sonia, Oscar: le ordenó al oído de que le lamiera toda la división entre los hermosos hemisferios.
La muchacha obedeció, y pasó su lengua a todo lo largo de la división; Sonia, se abrió totalmente de piernas, para permitir que la cabeza de Ximena, entrara entre sus piernas; sintiendo la anhelante lengua, en la confluencia del ramal de terminales nerviosos de su sexo, el periné y el ano.
Métele la lengua en el culo, le dijo al oído Oscar, mientras se apoderaba del lóbulo de la oreja, y lo chupaba suavemente.
Ximena, hizo lo que le indicaba Oscar, mientras ella también se estremecía por las caricias de él.
Oscar se retiró un momento del cuerpo de la joven, mientras se desvestía, y mirando a Julián y a Clara, les dijo ustedes vayan a la ducha, están todo untados de sangre.
Desnudo, regresó a mirar el recorrido de Ximena, en el cuerpo de Sonia, ya esta se había volteado, y esperaba con ansias, la llegada de los labios y de la lengua de la muchacha; que ya calmada del susto inicial, daba salida a todo lo que su naciente naturaleza le pedía.
Con la misma fruición con que se había entregado a gozar del cuerpo de Clara, ahora lo hacía en el cuerpo de Sonia, obsesionada por la contemplación de ese estuche de suave peluche Clarado, que silueteaba los labios, que palpitaban ansiosos de deseos, abriéndose en tentaClara invitación; Ximena, sin esperar más indicaciones, se sumergió de lleno a libar toda el néctar de los dioses en ese hermoso cáliz de pétalos enloquecedores.
Sonia, disfrutó todo el placer que le hacía sentir Ximena, y cuando luego de un prolongado orgasmo, la atrajo hacía sí, la besó con toda la pasión y consumó en ella, la vorágine de sensaciones infinitas, que desde hacía mucho rato estaba anhelando.
Clara y Julián regresaron de la ducha, y Oscar, le pidió a Julián que oficiara en su cuerpo, todo lo que le había hecho a su "hija", el muchacho no entendía lo que se le pedía; así Oscar tuvo que ser explícito en su solicitud, en primer lugar le dijo: quiero que me mames la verga suavemente, besa todo mi cuerpo en especial por atrás, y me lubriques bien, pues te quiero sentir así como te sintió Clara.
Julián en forma obediente hizo todo lo que se le pedía, y con un poco de temor al principio, inició un recorrido por todo el cuerpo de Oscar, sus besos y lamidas transportaron a Oscar rápidamente, y cuando dio vuelta a su cuerpo, presintió más que sintió la duda del niño en hacer lo que le había pedido.
Fue Clara, la que dándole ánimos hizo que Julián besara y lubricara bien la entrada posterior de Oscar, para que luego de mucho rato, le insinuara como se lo tenía que introducir para hacerlo gozar.
Mientras que Sonia y Ximena se derretía mutuamente, en caricias infinitas, que como cuentas de un gran rosario iban desgranando, los orgasmos en secuencia acrecentada por momentos en intensidades de locura.
En un reposo obligado de sus cuerpos exacerbados al máximo, Clara le comentó a Sonia y a Oscar, que Ximena disfrutaba del "tercer grado".
No, dijo Ximena: este año empiezo noveno grado.
Oscar, Sonia y Clara sonrieron del malentendido de la joven, y en un intervalo en que Ximena fue al baño; Sonia le preguntó a Clara, que como sabía ella del gusto de Ximena por el "tercer grado"; en forma rápida Clara les hizo el comentario, aseverado por Julián, de que la noche anterior cuando los muchachos regresaron a su apartamento, después de todo lo que habían hecho con Clara; la madre de Ximena, la había castigado con una correa, y la muchacha había disfrutado intensamente cada latigazo terminando en un gran orgasmo cuando recibió el último.
Que opinas ?. preguntó Oscar a su mujer.
La idea me estremece, siempre la he rechazado, pero ahora, quisiera probar un poquito, estás de acuerdo ?.
A mi también me gustaría probar, a ver hasta que punto se puede llegar.
Hay algo más; dijo Clara, anoche cuando Julián se lo estaba metiendo por atrás por primera vez, yo disfruté apretando y pellizcando su pezones lo más duro que pude, y al ver la respuesta de ella, casi se los arranco cuando se desmadejó en un orgasmo de locura.
Con razón está toda amoratada, pero es verdad, cuando se la acaricia en las partes más maltratadas, siente intensamente; dijo Sonia.
Quiero verte como la haces gozar plenamente con todo lo que sabes de ella, de acuerdo ?.
Si, estoy muerta de ganas de hacerlo, solo espera que llegue y lo veras, no se vayan a sorprender, sobre todo tú Julián.