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2008-06-17 02:18:40
A partir las sesiones maravillosas con la señora Sofía, (relato del 15-09-05) mi gusto por las chicas fue cambiando, ahora lo primero que miraba de una mujer, eran sus pies, antes que sus caras, y paulatinamente mi vida cambió. No se que opinen ustedes amigas y amigos lectores, que una vez tenia una novia muy atractiva, pero sus pies no eran bonitos, y mejor opte por otra chica que no era nada atractiva, pero tenia unos pies lindísimos, mis amigos se rieron y burlaron de mi, pero nunca les dije el verdadero motivo.
Esclavas por un día

A partir las sesiones maravillosas con la señora Sofía, (relato del 15-09-05) mi gusto por las chicas fue cambiando, ahora lo primero que miraba de una mujer, eran sus pies, antes que sus caras, y paulatinamente mi vida cambió.

No se que opinen ustedes amigas y amigos lectores, que una vez tenia una novia muy atractiva, pero sus pies no eran bonitos, y mejor opte por otra chica que no era nada atractiva, pero tenia unos pies lindísimos, mis amigos se rieron y burlaron de mi, pero nunca les dije el verdadero motivo.

Así transcurrió el tiempo hasta que un día, cuando iba por el séptimo semestre en la faculta de administración, salí del salón, y había olvidado una libreta en mi pupitre, así es que regrese al aula, abrí bruscamente la puerta, al tiempo que unas chicas estaban apuntado algo en sus libretas, de inmediato guardaron unos papeles en el portafolio del maestro, que seguramente había olvidado en el salón, se sorprendieron al verme, —¿ Que hacen compañeras?, pregunte, —nada solo estábamos…, no terminaron la frase y repuse; —¿buscando el próximo examen eh?, me referí a ellas con un tono burlón, —No compañero, es que…, no sabían que decir, aquellas chicas estaban en verdad asustadas, y yo quise jugar con ellas y con voz decidida les dije; —Esto, lo tiene que saber el Profesor, una de ellas se aproximó hasta mi y me dijo; —Por favor compañero no digas nada, por favor, por favor, —Bien vamos a fuera, propuse. Salimos del salón, y tome una actitud interrogante que ellas captaron enseguida, —En verdad no leímos ni vimos nada, dijeron, —Sin embargo el hecho es que soy testigo de cierta conducta impropia que…, no termine de hablar cuando otra voz me interrumpió —Esta bien que quieres compañero, dijo con desesperación una de las chicas, ella se llamaba Andrea, —Nada, no quiero nada, conteste, con tono de su voz más suave se dirigió conmigo la otra chica a quien también conocía su nombre, era Julieta, —Mira somos compañeros y te suplicamos no digas nada, por favor no tiene caso hacer un lío por nada, tu no ganas nada amigo, por un momento guarde silencio, he iba a responder; que estaba bien por mi parte, que en ningún momento quise delatarlas, cuando la voz de Andrea sonó, imperativa; —¿Qué es lo que quieres compañero, ¿dinero?, te lo damos, al escuchar esto sin más, me encamine a la dirección de la escuela, y Julieta, me alcanzo diciendo, —Espera por favor, detente, se puso delante de mi y dijo; —Mira, mi amiga Andrea, es muy impulsiva y si te molestó su comentario yo lo comprendo, pero si vas a la dirección, también me perjudicas a mí, vi el rostro de Julieta y en verdad estaba preocupada, así es que la observe un momento hasta que Andrea nos dio alcance y se puso junto a ella, iba a responder pero antes de decir nada, nuevamente fui interrumpido esta vez por la misma Julieta, —Mira te ayudaremos con tus trabajos, tus tareas, tus investigaciones, por un tiempo "seremos tus esclavas", es decir "estaremos a tus pies", todo lo que me había dicho Julieta, le hubiera contestado que no era necesario tales cosas, pero cuando dijo "tus esclavas y a tus pies" no pude resistirme y le dije; —¿Tu amiga esta de acuerdo?, Andrea aunque tenia el seño de enojo, pero a la vez preocupada, asentó afirmativamente con la cabeza, —Miren mañana es sábado tengo algunas cosas que asignarles en ¿dónde podríamos vernos?, les pregunte, —En casa de Andrea ella tiene un magnifico estudio, contestó Julieta, al tiempo que apunte la dirección, y quedamos de acuerdo que nos veríamos por la tarde al día siguiente.

Esa tarde del siguiente día, llegué a la casa de Andrea, abrió la puerta la sirvienta y me condujo hasta el estudio donde ya estaban las chicas, ellas permanecían con sus libretas abiertas en una mesita redonda, las salude y comentamos acerca de las clases, después vi más al fondo un sofá de piel que se adivinaba muy confortable, me senté y en verdad era suave, me quité los zapatos y calcetines y me recosté en dicho sofá subiendo los pies en el brazo, las chicas estaban de espaldas a mí, así es que les hable diciendo, —Chicas les tengo su primera tarea, tienen que darme masaje en los pies, ellas se volvieron de inmediato y fue Andrea la que contestó, —¿Estas loco? —No, ustedes dijeron que serian mis esclavas y estarían a mis pies, —Bueno, solo fue una frase hecha, contestó Julieta, —Vamos acérquense solo será por un momento, repuse, Julieta se acercó, por momento se quedó pensativa, a decir verdad no me imaginó lo que pensó, pero de pronto, tomó entre sus manos mi pie y dijo; —Esta bien solo por un momento, y ella comenzó a masajear al tiempo que decía, —Se ve que cuidas y arreglas muy bien tus pies, aparte que huelen rico, Andrea solo se limitaba a mirar y entonces yo intervine diciendo, —Andrea tiene que hacerlo también sino, no vale, Julieta le dijo, —Andrea por favor solo es un rato, refunfuño y enojada tomo mi otro pie y comenzó también a masajear.

Sentía las suaves manos de ambas chicas tan sedosas, tan tersas, que mi excitación no se hizo esperar, con el cuaderno que tenia tapaba discretamente el bulto que se había formado debajo del pantalón, aquellas caricias me perturbaron a tal grado que ahora mis pies tenían que ser lamidos y chupados, entonces, no esperé más y les ordené, —Bien, muy bien, ahora quiero que laman y chupen mis pies, al escuchar esto, tan sorpresivamente Julieta se quedó inmóvil, y Andrea bruscamente se levantó y dijo, —Ni loca, entonces hable con menos rigor, —Miren solo lo harán durante veinte minutos y todo acabará, Julieta tomo otra vez mi pie entre sus manos, empezó a masajear, sin decir nada, después se fue acercando poco a poco, hasta que su rostro quedó tan cerca de mi pie, que podía sentir su respiración, entonces su nariz olfateo profundamente entre mis dedos, y dijo, —De verdad huelen muy rico, y decidida, acercó mi pie a su boca y comenzó a lamerlo suavemente, Andrea al ver esto dijo, — ¿Pero que estas haciendo Julieta?, eso es asqueroso, Julieta no decía nada, entrecerró los ojos y siguió lamiendo desde el talón hasta mis dedos, después introdujo cada uno de mis dedos a su boca chupándolos, entonces volví a experimentar aquel placer de reyes, pero lo que quería era que, Andrea hiciera lo mismo, pensaba como poder persuadirla cuando nuevamente Andrea dijo, —Julieta deja de hacer eso, Julieta un tanto molesta contestó, —Lo que tu hiciste, si que fue asqueroso, ¿quieres que lo diga?; Andrea dudo pronunciando una palabras cerca del oído de Julieta que no alcance a escuchar, y cuchichearon por un momento, después se acercó tomándome el pie, y comenzó acercarlo lentamente a sus labios, ese momento fue total y excitante, sentí su respiración caliente, y al poco tiempo sus labios carnosos rozando mis dedos, empuje suavemente el pie para sentirlos eran suaves como pétalos de rosa, y con mi dedo gordo abría sus labios tratando de sentir su lengua, que se rehusaba a salir, poco a poco y tímidamente la lengua de Andrea comenzó a salir acariciando delicadamente mis dedos, al principio sentí su lengua ligeramente, casi era imperceptible, pero poco, a poco la fricción de su lengua contra la planta del pie se hizo más fuerte, mi mayor excitación la sentía con Andrea, a pesar de que la lengua de Julieta, repasaba mi planta y mis dedos, y que su entrega era más voluntaria pareciendo que lo disfrutaba, sin en cambio el puchero que mantenía el rostro de Andrea, al estar lamiendo mi pie, era más excitante, después de varios minutos, de observar a las chicas como introducían sus leguas entre los dedos de mis pies trate de meterlos en sus bocas, después de un rato lo logré metía y sacaba mis pies de sus húmedas y suaves bocas que ellas chupaban y succionaban, me puse al rojo vivo a tal grado que sin siquiera "tocarme", mi sexo explotó, mojándome abundantemente dentro del pantalón sin remedio, y en ese precioso momento, la puerta del estudio se abrió bruscamente, era la sirvienta que al entrar vio la escena, cada chica tenia un pie dentro de la boca, Andrea y Julieta por fin reaccionaron y se incorporaron rápidamente, al tiempo que habló la sirvienta apresuradamente —Señorita, Andrea su mamá regresó y viene para acá, usted me dijo que le avisará, —Si pero se toca la puerta primero, reprochó Andrea, y se sentaron cerca de la mesita redonda donde las encontré al principio, yo por mi parte me incorpore y me metí los zapatos de prisa, en ese instante entró la Mamá de Andrea, casi corriendo dirigiéndose al escritorio, —Hay hijita vengo de prisa se me olvidaron unos papeles, ya me dijo Jimena que querías hablar conmigo, pero te veo mas tarde, ¡Ha no se preocupen por mi chicos, continúen con lo que estaban haciendo, hasta pronto!, y salió como un relámpago.

La mamá de Andrea salió cerrando la puerta tras de si, la sirvienta se quedó parada mirando a Andrea, y esta nuevamente se dirigió a ella, —¿Que cosa viste Jimena?, —Nada señorita Andrea, pero no se apene, mire cuando trabajaba con la señora Quintero, yo la reconfortaba, pues llegaba por las tardes de trabajar, se subía a su recamara, se quitaba sus medias y zapatillas, se recostaba a ver la televisión, mientras yo lamía y chupaba los pies a mi patrona, hasta que se quedaba dormida, ella se sentía muy a gusto porque me decía que descansaban sus pies después de tanto trajín, en su trabajo como secretaria, y yo le he visto los pies señorita Andrea, cuando sale del baño, tiene unos pies hermosos, que se me antoja chuparlos pero no me atrevía a decírselo hasta hoy, Andrea, miro a Julieta interrogante sin saber que decir y nuevamente Jimena propuso, —Mire señorita Andrea acuéstese aquí en la alfombra y usted también señorita Julieta, las chicas obedecieron sumisamente y se recostaron en la alfombra, Jimena entonces comenzó a quitarles los zapatos y calcetas con delicadeza, los pies de Andrea quedaron desnudos, y en verdad eran unos pies hermosos al igual que los de Julieta aunque estos eran más pequeños, nunca les había visto los pies ya que ellas usaban siempre zapatos cerrados y con calcetas, los pies de Andrea tenían un puente perfecto y en esos momentos sus talones y deditos se mostraban color rosado por el caminar, Jimena entró en acción y comenzó a lamer aquellas plantas blancas, juntos con las plantas de Julieta, al principio las chicas emitieron ciertas risillas, al sentir cosquilleo, entonces Jimena como una experta empezó a lamer con mayor fuerza, fue entonces que las chicas se relajaron cerrado los ojos, la lengua de Jimena era grande y poderosa observé como casi con una lamida les cubría las plantas por completo, después tomo un pie de Andrea e introdujo su gruesa lengua entre sus hermosos deditos, estos se abrían violentamente para dar paso a esa lengua despiadada que pasaba una y otra vez alternándose para cubrir centímetro a centímetro los pies de las chicas.

Cuando llegó el turno de que Jimena metiera la lengua entre los pequeños deditos de Julieta, su enorme lengua abría aquellos deditos sin compasión, deformándolos por el paso de aquella lengua lujuriosa que no se detenía por ningún motivo, uno por uno desde el dedo más chiquito hasta el dedo gordo fueron torturados, para satisfacer a sus anchas y hasta mas no poder a la gruesa y atrevida lengua de Jimena.

A mi se me hacia agua la boca, por aquel banquete que estaba disfrutando Jimena, Andrea y Julieta comenzaron a tocar su sexo muy discretamente y a medida que pasaba el tiempo las chicas se ponían a punto, sintiendo sin descanso aquel placer que les producía la insaciable lengua de Jimena.

Jimena había monopolizado el festín, yo no podía intervenir, y observe que las cabezas de las chicas daban al pie del sofá, entonces me senté y me quite los zapatos para poner mis pies en el rostro de cada una de las chicas comenzado por Julieta, coloque el pie en su rostro tocando con mis dedos su boca, casi instantáneamente la legua de Julieta salio entre mis dedos, al ver la pequeñita lengua de Julieta apenas asomándose entre mis dedos no pude menos que sonreír al compararla con la gran lengua de Jimena, después coloque el otro pie sobre el rostro de Andrea y ella volvía la cara de un lado a otro oponiéndose a que mi pie pisara su rostro, sin embargo insistí, sin dar tregua, hasta que al fin ya no ofreció resistencia, con mis dedos tocaba sus labios pero estos los apretaba para no abrir la boca, nuevamente insistí siendo yo el más y más testarudo, tratando de abrir su boca con mi dedo gordo, y al cabo de unos momentos, abrió su boca dejando que mis dedos se introdujeran en ella, pero no tenia la participación de su lengua, así es que movía los dedos del pie pidiendo, que saliera, paso tiempo hasta que al fin después de un rato, logré mi cometido, la húmeda lengua de Andrea se dejaba venir tocándome los dedos del pie y poco a poco fue tomando fuerza, hasta llegar al mismo tratamiento que Julieta le estaba dando a mi otro pie, mi placer subía de tono, sintiendo las húmedas y suaves leguas de las chicas en mis pies, fue entonces que mire hacia donde estaba Jimena, ella en verdad que se esmeraba, prosiguiendo con aquella labor.

La boca de Jimena era grande, tomo el pie de Andrea y se lo metió a la boca chupándolo y succionándolo, así hizo con el otro pie de Andrea, muchas veces, a si mismo tomo un pie de Julieta y lo metió a su boca, como era más pequeño casi lo trago por completo, así los pequeños pies de Julieta desaparecían cada uno dentro de la boca de Jimena, no contenta Jimena, junto por las plantas los hermosos pies de Julieta, y abrió lo más que pudo la boca y se los comió prácticamente, chupándolos y succionándolos de igual manera, Jimena sin embargo no desatendía su tratamiento porque alternaba los pies de una chica y luego los de la otra chica, dándose prisa.

Después tomo un pie de Andrea y otro de Julieta los juntó por las plantas y abrió lo más que pudo la boca hasta conseguir tenerlos dentro de su boca tan golosa como su misma lengua.

Las chicas ahora estaban por venirse, momento que aproveche, y me di vuelta a modo de quedar hincado en el sofá, ahora mis pies apuntaban hacia las bocas de las chicas, entonces introduje mis dedos de cada pie a cada boca tratando de meterlos, obviamente entraban solo parte de mis pies ya que sus bocas no eran exactamente como la de Jimena, y fueron recibidos con frenesí, por que ahora ellas succionaban y chupaban mis dedos, primero lento y luego cada vez más rápido, sincronizadas con el ritmo de su propio placer, yo también estaba a punto de venirme sintiendo aquellas apasionadas bocas en mis pies, porque sentía en verdad su pasión por entera, hasta que las chicas empezaron a jadear por un gran y largo orgasmo, yo por mi parte también explotaba de placer mojando sobre el ya mojado sitio, y después de grandes suspiros, poco a poco se fue calmando el furor de aquella situación tan placentera.

Me puse mis zapatos sin calcetines ya que estos los había puesto bajo mi pantalón a modo de aminorar la humedad adentro, después observé a las chicas relajadas en la alfombra todavía tenían cerrados los ojos, sus pechos parecían más grandes, estos subían y bajaban al compás de la lenta y profunda respiración, Jimena como si nada hubiera pasado proseguía lame y lame los pies de las chicas, di unos pasos hacia la puerta cuando la voz de Andrea rompió el silencio, —Ahora sabemos porque te gusta que te laman los pies, e inmediatamente Julieta añadió, —¡Se siente riquísimo!, entonces dije, —Nos vemos luego amigas, pero ahora la voz de Andrea se oyó diferente, —Dirás hasta nunca compañero, guarde un breve silencio y respondí, —Bien como ustedes quieran, pero quiero decirles, si de algo sirve, que nunca pensé en acusar o delatar a nadie, solo jugaba…, pero recibí como respuesta un enorme silencio, me encogí de hombros y salí de ahí.

Andrea no quería volver a verme, sin embargo el futuro diría la última palabra, ya que tendría preparado un encuentro entre Andrea y yo, pero eso es otra historia.

Autor: josephf


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