2007-08-15 19:39:40
Javier se despertó desorientado; la boca pastosa y un ligero mareo le dieron alguna idea de su estado: resaca, por su puesto. No era la primera vez que se sentía así al despertar. Lo raro era que desconocía el lugar donde se encontraba.
Con los ojos entrecerrados contempló lo que entraba en su ángulo de visión. Alguien había sido lo bastante considerado para mantener el lugar en penumbra, dudaba que hubiera resistido una luz más fuerte en esos momentos.
2007-08-15 19:37:07
Llamé al timbre de la puerta, finalmente había accedido a la invitación que Zoe me había hecho la noche anterior en la que se comprometía a hacerme una cena aprovechando que ese día estaba sola en casa.
Comprobé de forma rápida mi indumentaria, zapatos oscuros, vaqueros, camisa blanca y americana negra mientras escuchaba el sonido de unos pasos acercándose al otro lado de la puerta seguido del de los engranajes que componían la cerradura. Ante mi apareció Zoe, estuvimos unos segundos observándonos antes de darnos dos besos. Llevaba un pantalón de lino ajustado y una blusa con varios botones desabrochados –Pasa, o piensas quedarte en la puerta toda la noche?- me dijo cogiéndome del brazo impulsándome hacia el interior.
2007-08-15 19:33:17
Son muchos los recuerdos que tengo de su cuerpo desnudo, de sus besos, de la manera en que suspira al hacer el amor, de esa mirada felina en el preámbulo de la penetración; estos momentos me gusta compartirlos con ella, el saber que lee y recuerda me hacen ser mas sincero en los detalles que contaré.
2007-08-15 19:31:25
Los rayos de sol septembrino caían perpendiculares como pétalos de esperanza sobre la achicharrada piel negra de Jean Paúl, coloreando un poco sus lánguidos ojos verdes cansados de tanto mirar al horizonte; en lontananza, un barquichuelo de velas verdes trazaba un delgado remolino espumoso y un poco más allá las olas de un mar Caribe siempre iracundo rompían violentamente como si quisieran descuartizar el rompeolas. Jean Paúl, después de terminar sus dibujos extraños, hundía sus pies desnudos sobre la arena quemante en dirección a la enorme roca donde todas las tardes se sentaba a rumiar ausencias. Su llegada, su sola presencia imponía una atmósfera de sometimiento a los bañistas, quienes se les inclinaban respetuosos aunque con un dejo de lástima. Conocían el mito de los viejos amores idos.
2007-07-30 02:17:55
Mil alabanzas salieron de mis labios y se impregnaron una a una en un rincón diferente de tu cuerpo; me sonreíste y te sonreí, tu incitante gesto felino asomó de entre la inmensa oscuridad y a punto estuve de caer en el embrujo de tus ojos: esas dos gemas que harían sucumbir a los mismos demonios del placer y la depravación. Supe ahí, que sino tenía cuidado, el que terminaría embrujado sería yo ¡Abrasé visto a un lagarto siendo seducido por una pequeña minina!
2007-07-30 02:12:59
Hoy no me has mirado, como siempre. Hemos ido a la playa. Esperaba una mirada tuya (ilusa de mi) solo una mirada. Ni eso. Desde ayer noche lo tenía todo planeado, temblaba de emoción. Suponía que al estar desnudos… me equivoque. Bueno, desnudos, desnudos, no. Hacía un calor mortal, la ropa se pegaba como una segunda piel. Tu llevabas ese bañador azul que al mojarse
2007-07-30 02:07:35
Me voy acercando a ti y puedo sentir como tu mirada me va desnudando poco a poco; llego a ti y me abrazas, me das un beso en la mejilla, te quedas mirándome a los ojos atado a mi cintura; sonríes y dices "te extrañe"; te sientas, yo me siento en tus piernas apenas logro rozar tus labios con mis labios; puedo sentir tu aliento tibio, me acerco a tu oreja, diciéndote "yo también te extrañe", te beso el cuello y sonríes, solo dices: "niña", beso tu oreja, la toco con la punta de mi lengua, "acaso me estas provocando?" preguntas intrigado; mordiéndome los labios solo digo: "no" moviendo la cabeza, ríes y dices: "eres una traviesa". Nos miramos fijamente, sonreímos, acaricio tu mejilla y con mis dedos toco tus labios, mientras tu mano esta en mi pierna acariciándola y la otra sujetando mi cintura. Por fin mis labios logran atrapar tus labios y ellos no ponen resistencia alguna, tan delicadamente succionas mi labio inferior sin perder delicadeza en tu beso, lo disfrutas tanto como yo y tu mano se desliza suavemente en mi entrepierna, mis manos juguetean con tu cabello rizado. Cuando nuestras bocas llegan a separarse dices "tengo ganas de hacerte el amor" y te vuelvo a besar, me acuestas sobre el sillón despacio y sin dejar de basarme, te siento entre mis piernas, tu mano toca uno de mis senos. Besas mi cuello y dejas descansar tu cabeza en regazo "tantos días sin verte me volvieron loco; me hacías mucha falta"; te abrazo muy fuerte, "aquí estoy contigo, no estaré más lejos de ti", el tiempo transcurre y en silencio nos quedamos abrazados.
2007-07-30 02:04:21
Nubes grises cubrían el cielo hasta el horizonte. El sol no podía traspasar el manto de nubes y el ambiente estaba a media luz. Una ligera llovizna humedecía todo lo que estaba a la vista. Cuando salí del coche noté como el agua caía suavemente sobre mí. El ligero frío calaba entre la ropa y me obligó a acurrucarme y meter las manos en los bolsillos. El aliento se condensaba delante de mi rostro creando una pequeña neblina que se disipaba en un segundo.
2007-07-30 02:00:54
Mis manos se deslizan a través de la piel tostada de una mujer sentada en el borde de su cama matrimonial, con la parsimonia de los rituales. Sensuales como una poesía, las yemas de los dedos recorren cada curva, cada línea, cada pliegue, convirtiendo a esa imagen en un lienzo romántico entre las llamas del deseo. Sus ojos se aprietan, como resguardando ese brillo que tantas manos en tanto tiempo no supieron alimentar y muerde su labio interior en el afán de contener la explosión de sus ardores. Aspira profundamente todo el calor que la rodea y sonríe extasiada entre suspiros y agitación; ahogada por la velocidad de sus latidos, sumergida en los mares de una lujuria que no sabe de límites. Su pecho amenaza con salirse de su sitio y tiembla. No existen las palabras cuando las pieles se encienden en la hoguera de la lujuria, sólo el lenguaje del cuerpo y los fuegos que, en su interior, desatan incendios voraces.
2007-07-28 04:52:46
nunca había estado en esta situación, ahí estaba ella, semidesnuda, pidiendome que la acariciara estabas tu, al frente del volante no sabía que pasaba por tu mente, pero no lo pense más y con mis dientes le quite su prenda, y llegue a su sexo,