2008-06-12 04:10:33
Siempre apurando hasta la última hora en el gimnasio. Esta noche me he entretenido más de la cuenta en el yakuzzi y casi no me ha dado tiempo de ducharme y cambiarme. Me están apagando las luces del vestuario.
Aparece la chica de recepción para comprobar si queda alguien. "En seguida salgo" le respondo. Me cuelgo la mochila del hombro y acelero el paso hacia las escaleras pero el sonido de una pelota botando en la cancha me detiene. Todavía hay alguien jugando. Son tres.
Debería marcharme, acaban de apagar las luces del pasillo. A los tres jugadores parece no importarles. Entiendo, alguno de ellos debe ser monitor y tendrá la llave de la puerta. Me han visto.
2008-06-12 04:09:05
El cambio de sabor que notó en su lengua le hizo pensar que quizás ella se había corrido. Escuchó que sus gemidos se ralentizaban y alzó su rostro. Sus manos, al acariciar los pechos, confirmaron que a ella le había llegado ya el orgasmo, al sentir que su cuerpo se relajaba. Las piernas que habían apretado su cabeza mientras él lamía su coño se abrieron.
-¿Desea algo mas la Señora?, -preguntó.
-No. Puedes retirarte, -contestó la mujer.
Él recogió su ropa, colocada ordenadamente en una silla y se dispuso a abandonar la habitación. Ella tapó su cuerpo con la sabana, dándole la espalda mientras él abría la puerta de la habitación para salir.
2008-06-12 04:07:10
Aquí estoy sentado en la parte trasera de un coche del que no sé ni la marca, con dos tipos sentados adelante que no me dirigen la palabra y un dolor horrible en la cabeza y en las muñecas.
-Oye, abridme la ventana, que necesito escupir.
-Cállese.
-Oye, Tuckelberry, si no quieres que escupa toda la sangre por aquí detrás, ábreme la puta ventana. No me voy a escapar, joder, que estoy esposado. Si supiera donde vive tu madre, aun... seguro que le pirran los jueguecitos con esposas.
2008-06-12 04:04:16
Era un día lluvioso en la capital recién entrado el invierno . Me encontraba solo en la habitación del hotel vistiéndome delante del espejo. En un principio había acudido allí para recoger el diploma en un acto organizado por el ministerio que por fin me reconocería como funcionario tras largos años de estudios. En realidad no era obligatorio acudir pero yo tenía muchas ganas de encontrarme con Ana y era la excusa perfecta para viajar hasta allí.
2008-06-12 04:02:15
Jamás he tenido muestra alguna, nunca he recibido la mas mínima señal, realmente nada me permite pensar que pueda funcionar. Se que no tenés por que obedecer mis ordenes, no hay motivos para que la situación te trascienda, nada justifica mi accionar ni me garantiza que no vayas a gritar, nada, absolutamente nada me motiva a suponer que tu reacción no será de indiferencia y sorna. De hecho, si debiera apostar mi suerte a ello, sin dudas jugaría en mi contra.
2008-05-08 03:14:05
Caminando por senderos ya casi olvidados, mi obsesión por encontrar vestigios antiguos me conducía a través de valles y barrancos. Empezaba a notar cansancio, así que decidí dirigirme a una pequeña gruta, conocida ya por mí hace ya años, para descansar y almorzar. Tenía un empinado acceso, pero por fin llegué a ella y al entrar noté el frescor que recordaba. Me quité la mochila y saqué la cantimplora. Mientras bebía, mis ojos se acostumbraban poco a poco a la penumbra de la pequeña cueva. Me senté en una roca y entonces la vi. Acurrucada, en el rincón más oscuro, estaba ella. Había permanecido en silencio, quizás con la esperanza de que yo no la viese. Asombrado, vi como ella estaba totalmente desnuda, pero lo más sorprendente es que tenía un collar metálico que se cerraba en su cuello con un candado y de este pendía una larga cadena que terminaba en una argolla fijada en la pared. Me acerqué a ella, aun sin salir del asombro. Ella se puso de pie y con falsa naturalidad me dijo hola. No parecía angustiada. Le dije que no se preocupase, que yo le quitaría el collar, preguntándole quien la había dejado en ese estado en aquel perdido paraje. Tranquila, me dijo que no hacía falta que hiciese nada por ella y que era su amo quien la tenia allí. Mi asombro aumento más si cabía y le pregunté que si estaba así voluntariamente
2008-05-08 03:12:53
A pesar de no ser una persona de las que se siente incomodo en los aviones, esta vez estaba realmente nervioso. Mirando por la ventanilla del avión como se acercaban al aeropuerto, pensó de nuevo en cancelar la cita, pero era ya demasiado tarde. Cuando recogió su maleta, salió a la sala principal y comenzó a buscarla con la vista en la multitud que había en el aeropuerto. Vio su rostro y le dio gracia el ver que ella también lo estaba buscando, con expresión nerviosa, pues no lo había encontrado aun. De repente los ojos de ella se clavaron en la vista de él, lo había hallado. Tras un casto beso en la mejilla de bienvenida, tomaron un taxi y fueron al hotel. Solo se habían visto a través de Internet y a pesar de lo que se habían dicho por medio de los ordenadores, estaba fría aun la situación. Dejaron el equipaje en su habitación y volvieron a salir. Ella le mostró su ciudad. Después, tras cenar, acudieron a la habitación del hotel. Allí, el se armó de valor y la beso por fin en los labios. La desnudó y acarició todo su cuerpo.
2008-05-08 03:11:25
Hay algo que tengo que agradecerle a las nuevas tecnologías: haberme librado de las horripilantes sesiones de visionado fotográfico. Cuando algún conocido te amenaza con enseñarte las fotos de las últimas vacaciones familiares, la de su último ligue en top-less o las de los niños en el parque de atracciones, siempre te queda el recurso de que te las mande en archivo adjunto, vía emilio.
2008-05-08 03:09:06
En el contestador del teléfono me ordenó:
-Paso a recogerte a las ocho. Duchado, bien afeitado con buena presencia y solo con la ropa que lleves puesta.
Era señal de que pensaba tenerme todo el fin de semana desnudo. Y esa era una buena señal para mí. A la hora indicada, puntual como siempre, vino a recogerme. Tocó el timbre de la puerta y yo abrí. Entró. Me besó y me puso de espaldas a la pared. Me cogió las manos por las muñecas y las pegó a la pared. Yo ya sabía que no debía despegarlas. Desabrochó mi camisa y tocó mi pecho, mi cuello y mi vientre mientras seguía besándome apasionadamente. Por fin, me colocó de rodillas y poniendo su pie derecho sobre una silla, tras bajarse las bragas y subirse la falda, me hizo lamer su sexo hasta que se corrió. Entonces me colocó de nuevo pegado a la pared y me bajó los pantalones y los calzoncillos. Yo esperaba que me dejara desahogarme sexualmente, pero sacó de su bolso un tubo de metacrilato con unos anillos que se colocaban tras los testículos y un candado. Era un aparato de castidad masculino.
2008-05-08 03:07:22
Por fin hemos quedado. Llevo dos semanas siguiendo tus indicaciones, preparándome físicamente en el gimnasio y controlando mi dieta para estar perfecto para mi diosa. Desde la distancia has esculpido mi cuerpo en este tiempo a tu capricho. Quieres que nuestro encuentro sea lo más especial posible y para ello debo hacer todo lo posible por mi parte para complacerte como esclavo.